La elefanta asiática Mara, de 50 años, había entrado en cuarentena en el ex Zoo porteño, en diciembre pasado, para poder ser trasladada a fines de marzo de este año a un Santuario en Brasil, pero su traslado se canceló debido a la pandemia.

Ahora, si bien aún no está definida la fecha de traslado exacta, “sus papeles están en orden y estamos trabajando en forma coordinada con la Asociación Santuario de Elefantes de Brasil, con quienes decidimos que más allá de la situación extraordinaria, debemos avanzar con la planificación de su traslado, por el propio bien del animal, indicó Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la Ciudad.

Funcionarios del Ecoparque continuaban con la organización del traslado para que la elefanta pueda recorrer los más de 2.700 kilómetros que la separan del Santuario de Elefantes de Brasil, ubicado en el Mato Grosso.

Para esto se definieron una serie de protocolos sanitarios para trabajar con los veterinarios, cuidadores y especialmente el resto de la población. Fuentes de la ciudad señalaron que se tomaron todas las medidas posibles para evitar contagios como pueden ser barbijos, protección ocular, guantes, variadas soluciones destinadas a desinfectar constantemente las superficies de uso frecuente y vestimenta cada vez que se desciende de los vehículos.

Si bien la elefanta permanecerá dentro de su caja de traslado durante todo el trayecto, será acompañada y monitoreada por un equipo de profesionales en todo su viaje. El Ecoparque señaló que, si bien no existe evidencia de que los elefantes asiáticos (Elephas maximus) -especie a la que pertenece Mara- sean susceptibles al virus en cuestión, al contacto con ella a la hora de alimentarla y brindarle los cuidados necesarios, quienes realicen este intercambio estarán debidamente protegidos.

Mara llegó al antiguo Zoológico de Buenos Aires, producto de un decomiso judicial al Circo Rodas en 1995. Desde entonces comparte su cautiverio con “Kuky” y “Pupy”, dos elefantas hermanas nacidas en el Parque Kruger de Sudáfrica.