Un inédito proyecto de generación eléctrica mediante energía solar y eólica, con la incorporación de medidores inteligentes, se pondrá en marcha a principios de 2018 en la ciudad santafesina de Armstrong, para mitigar el cambio climático, y reducir la compra de energía producida por fuentes térmicas y convencionales.

Con equipos inalámbricos instalados en mil domicilios de la ciudad, que posee 11 mil habitantes, es posible monitorear el servicio eléctrico local y obtener información de manera remota para determinar la calidad de la prestación, la curva de carga de los usuarios, las diferentes condiciones de la red o las características del consumo de cada residencia.

El proyecto contó con un aporte de $14.419.880 realizado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dependiente del Ministerio de Ciencia, en el marco de la convocatoria “Fondo de Innovación Tecnológica Sectorial (FITS) Energía – Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE) 2013”, administrada por el Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC). A su vez, fue posible gracias al trabajo mancomunado de un consorcio público-privado entre el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Facultad Regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos y Crédito Ltda. (CELAR), con apoyo de la Secretaría de Energía provincial y CAMMESA. Desde este consorcio se aportó el 48 % restante de los montos requeridos para la obra, por un total de $28 millones.

Con el subsidio del FONARSEC ya comenzaron a montarse las instalaciones de generación. “El proyecto tuvo varios enfoques, primero el alcance poblacional; la reducción de gases de efecto invernadero (GEI); el impacto técnico y la posibilidad de analizar la potencia de nuestras redes, algo que surgirá a medida que avance el proyecto”, explicó el jefe de la Oficina Técnica de CELAR, Gustavo Airasca. “En Argentina, el 60 % de generación eléctrica se hace quemando combustible, el 40 % hidráulico. Nosotros estaríamos en el segundo grupo porque emitimos cero GEI. Esto significa 200 kilowatt (kW) menos en la red”, reflexionó Airasca.

Debido a su escala, el proyecto alcanzaría un aporte del 3 % sobre el consumo de la ciudad, por medio del ensamblaje de una planta de piso fotovoltaica de 200 kW, 60 techos solares en viviendas y 10 pequeñas turbinas eólicas, que estarán activas a fin de año.

“Pretendemos indagar en los impactos técnicos, sociales, ambientales y económicos”, expresó Pablo Bertinat, ingeniero y docente de la UTN, a cargo de la iniciativa quien consideró que la importancia de esta experiencia radica “en el esfuerzo por impulsar un modelo de generación que ya no es centralizada, sino distribuida y que opera en los niveles de baja y media tensión a partir de energía solar y eólica”.