El caballo criollo en particular tiene ciertas características que lo hacen un animal con una terrible fortaleza para trepar lomas y sierras de gran altura, cruzar ríos muy correntosos como son los ríos de cordillera, con una fuerte corriente y de aguas muy frías. Para realizar cabalgatas en los terrenos montañosos son los más indicados. Al ser un caballo con una estructura chica necesitan o se mantienen con poco alimento, ya que comen hojas de arboles y siempre están frescos y vivaces para continuar el viaje. Cuentan con un pelaje muy rústico ideal para protegerse de los obstáculos que el bosque cordillerano presenta; montes bajos, ñires, caña colihue etc. Cuando se cabalga por la montaña la marcha es más o menos lenta, es decir al tranco. Recordemos que estos senderos de montaña son muy angostos y presentan muchas dificultades zonas pantanosas, ojos de agua etc.
Cuando el jinete sale a cabalgar en trayectos largos, como no puede llevar en un solo caballo toda las pilchas o instrumentos de campamento, debe necesariamente preparar un pilchero -caballo de carga-, que será llevado de tiro por el caballo de montar. En esta circunstancia tenemos que tener precaución de no llevar atado al pegual el pilchero, porque podemos cansar el caballo de silla sobre el cual vamos montados. En trayectos largos además siempre tenemos que desmontar y acomodar el recado, mirar la cincha y acomodarla, y cuidar que no lastime la panza del animal.
Muchos de los que realizamos estas cabalgatas, además de disfrutar el aire puro de montaña la exuberante vegetación que posee nuestra Cordillera de los Andes. Disfrutamos de los espejos de agua o arroyos que nacen en las cumbres nevadas, y aprovechando el paso por allí hacemos algunos tiros de pesca con equipo de mosca. Las truchas de gran porte están al caer…
Como de costumbre y porque la tradición así lo requiere, hacemos un alto al mediodía para disfrutar de un rico asado criollo, cocinado por un gran fuego, obviamente con leña que recogemos del lugar. Mientras el asado se cocina le aflojamos la cincha a nuestros pingos, le damos agua en algún arroyo cercano, le sacamos el freno para que se puedan alimentar y así reponer fuerzas. Armamos una ronda alrededor del fuego y comienza la ronda de mates. En el grupo habitual hay dos guitarristas, de esta manera el viaje se pone mucho más entretenido. Generalmente cabalgamos un par de horas y buscamos un lugar para acampar. Tratamos de que sea un lugar reparado, que nos cubra del viento de Cordillera y de las posibles lluvias.
Para realizar estas cabalgatas de todas maneras hay que tener ciertos recaudos con estos equinos en principio deben estar herrados de manos y patas recordemos que en las regiones montañosas existen terrenos con mucha piedra muy duros para que el vaso resista sin herraduras. También tenemos que tener precaución en alivianarlos antes de salir a cabalgar, esto se logra con sólo atarlos un rato para que no coman tanto. Si no, tenemos esta precaución tendremos que salir con cuidado es decir sin agitarlo ni apurar su marcha. Si obviamos esto, el caballo se cansará y no podremos llegar muy lejos además de causarle grave daño físico al equino.

Cuidado y limpieza del caballo. Por el contacto con suelos húmedos típicos, gredosos, con materia fecal que presenta reacciones ácidas, es muy importante tratar de conservar el pie del caballo en las mejores condiciones de higiene, evitando con ello un cúmulo de enfermedades que en algunos casos son irreversibles. La limpieza de los vasos se debe realizar en forma cotidiana con escarba vaso o simplemente con un cuchillo o una espátula. Se sacarán todas las adherencias que tenga el casco. Otro de los procedimientos de limpieza es el lavado prolijo con espátula o cepillo, recordemos que el casco absorbe agua y la limpieza húmeda siempre favorece el agua sobre todo en temporadas de verano cundo se deshidratan por el intenso calor del suelo.
Cuando vamos a ensillar el caballo tenemos que prestar mucha atención que la sudadera -pelera- no tenga ningún tipo de espina o abrojo típico de estas zonas. Esto podría lastimar el lomo del caballo. Además es importante antes de ponerle la sudadera pasarle con la mano o un cepillo una pequeña repasada al lomo del animal luego le ponemos los mandiles y la carona en mi caso la montura el cojinillo el pegual y lo cinchamos para apretar el recado.
Tenemos que tener en cuenta la alimentación, la limpieza, el baño, y sobre todos los cuidados que deben tenerse para mantener el caballo en buen estado. Por instinto y naturaleza el caballo necesita comer y beber y es necesario que tenga a su alcance el alimento cuando lo precise. Antes de introducir un caballo en un establo debe limpiársele a fondo y, si ha estado en un lugar que lo haga aconsejable, desinfectarlo; siempre después de la limpieza, porque la suciedad anula el efecto de la mayor parte de los desinfectantes.
Lavar al caballo con agua y jabón es una forma de limpieza más eficaz y menos trabajosa que el cepillado pero debe recurrirse a ella cundo el caballo esta grasiento. No hay que enjabonar al caballo con demasiada frecuencia ya que el exceso de jabón puede resecar la piel, y deja el pelo sin brillo. Si optamos por usar un champú este debe ser suave, como el de los niños o el que se fabrica especialmente para la limpieza de animales de pelo.
A la limpieza de los vasos se le debe agregar la comprobación del estado de las herraduras y los clavos que las sujetan. Si se lleva alguna de las herraduras suelta, se corre el peligro de que se doble al correr o caminar y, al romperse con el peso del caballo herirlo o provocar una mala caída. En la limpieza de los vasos de las manos, la persona encargada se coloca mirando hacia la cola del caballo, sujetando las manos por la articulación o por el pelo. Para la limpieza de los vasos de las patas traseras, también se podrá mirando hacia la cola, pero sujetando por debajo del pie con el brazo. Ahora sí, estaremos listos para salir a cabalgar.