Fuente: INTA

Coloridas y turgentes. Resistentes al paso del tiempo. Secas, pero siemprevivas. Esta variedad de flores, llamada Statice, fue incorporada por el INTA Iglesia, San Juan, y se convirtió en una nueva alternativa productiva para los productores hortícolas tradicionales de la región.

Así, productores de pequeña escala –reunidos en un grupo de Cambio Rural– agregan valor y las comercializan para decoración y artesanías. De acuerdo con Teresa Fernández –jefa de agencia en Iglesia, San Juan–, “desde hace 3 años trabajamos junto a un grupo de 10 mujeres asociadas en un grupo de Cambio Rural que producen y comercializan estas flores secas para artesanías o decoración”.

“Iglesia es un pueblo minero de 9 mil habitantes con una tradición en producción de semillas, por lo que la actividad de secado estaba incorporada entre los habitantes”, explicó Fernández. El INTA incorporó esta variedad –ya utilizada en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy– que tiene la propiedad de mantener sus cualidades hasta un año después de haber sido cortadas. “Esto resulta muy atractivo tanto para los turistas como para los artesanos y surge como una alternativa productiva viable en la zona”, detalló. “Aunque aún la actividad es incipiente, no tardará mucho en contagiarse, por lo que estamos trabajando en el nombre del grupo, en las tarjetas de presentación y en el etiquetado a fin de posicionar el producto”, indicó la jefa del INTA Iglesia.

Para Fernández, son las propias características agroecológicas del pueblo lo que permite que esta variedad se desarrolle con total facilidad. “Estamos en un valle a 1.800 metros sobre el nivel del mar y entre la Cordillera y la Precordillera, donde el sol y la baja humedad nos brindan condiciones únicas de producción”, describió. “Otro elemento que sumamos a la producción de flores secas son los cardos, considerados por muchos como una maleza o desperdicio, para nosotras son materia prima”, indicó la jefa del INTA Iglesia. “Los cortamos, teñimos –en el mismo líquido y proceso que se colorean las lanas– y los vendemos como ramos para adorno”. Este grupo de Cambio Rural es el único de la provincia dedicado a esta actividad, lo que les brinda una mayor competitividad. Además, por estar ubicadas lejos de los mercados, por el momento, sólo realizan una venta local. 

Se trata de una planta de primavera verano, de fácil obtención y que no tolera las heladas tardías. Este cultivo simple puede ser realizado por las familias en sus casas, lo que habilita una nueva alternativa productiva. Su siembra se realiza en agosto y se obtienen los almácigos 30 días después. Ya en septiembre, se trasplantan. Luego, entre enero y febrero comienzan a florecer. Una vez cortadas, se las coloca boca abajo en un lugar fresco y oscuro. Así, se espera entre tres y cuatro semanas hasta que pierden la humedad del tallo. “Resulta ideal cortarlas apenas comienzan a aparecer las flores y evitar que se abran completamente, por una cuestión estética y para evitar que se desarmen”, recomendó Fernández. Una vez disecadas, tienen mucha durabilidad y no necesitan agua. Esto permite su almacenamiento y venta a largo plazo, ya sea para jarrones o artesanías.