Alumnos de las escuelas 406 y 56, de Palo Blanco y Punta del Agua, respectivamente, presentaron ayer un preocupante cuadro de intoxicación, que también afectó a los docentes y directivos de estas unidades escolares ubicadas la norte del departamento.
 
Si bien el Jefe del Área Programática 10, Pablo Bedini, aseguró que la situación “está controlada”, hasta ayer a la tarde no se conocía oficialmente el motivo de la intoxicación aunque la Licenciada Celeste Castro, que trabajo en el Departamento de Bromatología de la Municipalidad de Fiambalá aseguró que el agua que se consume en esos dos parajes no es apta para el consumo humano. 
 
Palo Blanco se halla en el norte del departamento catamarqueño de Tinogasta, en el Valle de Fiambalá y al oeste del Río Fiambalá e inmediatamente al sur de un arroyo alimentado por los deshielos de la Precordillera, en una cuesta semidesértica en la cual abundan médanos, está a 2000 metros sobre el nivel del mar. El pueblo tiene 900 habitantes. Punta de Agua está a pocos kilómetros y se trata de un pueblo de apenas 170 habitantes. Ambas localidades viven sin atención médica y en condiciones de enorme precaridad. Todo esto se da en un entorno natural codiciado por mineras multinacionales que desean el oro, la plata y el cobre que esconden las bellas montañas que protegen estos poblados. 
 
En cuanto a la intoxicación, desde el Municipio se decidió que la médica de guardia del hospital de Fiambalá, Silvina Canachi, se traslade de inmediato hasta Pablo Blanco junto a una bioquímica y personal de bromatología municipal, “para levantar muestras y hacer las inspecciones necesarias”. También dijo que se atendieron 52 casos de gastroenteritis autolimitada, de los cuales 6 son docentes, y el resto alumnos de las escuelas, pero a ninguno de los enfermos fue necesario internar y reiteró que “la situación está controlada”.
  
El profesor Rafael Titos, a cargo de la dirección de la escuela 406 de Palo Blanco, manifestó que los afectados en total eran más de un centenar, y que en las unidades escolares hubo un alto ausentismo en la jornada de ayer, en casi todos los casos por este problema de salud. 
 
El docente, uno de los pocos que no tenía síntomas de intoxicación, se mostró preocupado por el estado de los alumnos y también el de sus colegas, y aprovechó la situación para solicitar un médico para Palo Blanco que desde hace casi cuatro años no tiene un profesional de la salud en forma permanente en el lugar, a pesar de los constantes reclamos de los pobladores. 
 
Tampoco había medicamentos para atender esta clase de patología, por lo cual algunos padres decidieron trasladar a sus hijos en vehículos particulares hasta los hospitales de Fiambalá o de la ciudad de Tinogasta, o a un centro privado de salud. 
 
Titos especuló, con la certeza de quien sabe lo que es vivir y trabajar allí, con que tanto los alumnos como los docentes se podrían haber intoxicados por la mala calidad del agua en este lugar. El maestro además reclamó que es necesaria una urgente desinfección en los establecimientos escolares, así como en los tanques o cisternas de agua potable. Ni las autoridades de Salud y tampoco las educativas dijeron si era necesario suspender las actividades escolares.

 

La situación dejó en evidencia la necesidad de que Palo Blanco tenga un médico en forma permanente, tal como lo reclaman desde hace casi cuatro años los pobladores sin encontrar respuesta, también expresa el poco interés de las autoridades que dejan olvidados a las pequeñas comunidades que también deben sufrir por el constante acoso de la megamineria.

 
ALUMNA DE UNA DE LAS ESCUELAS QUE BEBEN AGUA NO APTA PARA CONSUMO HUMANO.