Como todo acto criminal, el autor no reconoce ni alcanza a ver la consecuencia del hecho que practica. Para los “galleros” los gallos pelean por naturaleza y ellos lo único que hacen es armar un circo alrededor. Resabio de una tradición innoble que se pierde en los tiempos, la riña de gallos está prohíbida en todo el territorio nacional pero en algunas provincias, como en Tucumán, han sido promovidas por el estado. Este semana un juez ordenó a la Secretaría de Deportes de esta provincia para que no autorice más riñas en todo el territorio.

Las riñas de gallo están prohíbidas por la Ley Nacional 13.346, sancionada en 1954. Pero como dice el refrán, hecha la ley, hecha la trampa, a lo largo de todas estas décadas los galleros han ideado toda clase de atajos publicitarios y legales para continuar con esta práctica criminal en donde dos gallos son obligados a pelear hasta que el dueño de cada animal dictamine el final. Muchas veces la muerte de uno de estos es el fin natural de la pelea.

Las riñas, al igual que las carreras de galgos están arraigadas en la tradición de los pueblos del interior, y su realización mueve importantes sumas de dinero. Además de un hecho de maltrato animal, es un negocio muy lucrativo.

En Tucumán existe la Ley provincial 6048, que autoriza las riñas de gallos. Precisamente esta ley local es que la está en tela de juicio porque según la demandante, Ivana Acevedo, “incurre en una falta grave a la Ley de protección animal 13.346″ El Juez Rodolfo Novillo dictaminó que este pedido estaba bien fundamentado y entonces ordenó que la Secretaría de Deportes de la provincia no autorizara más riñas hasta que se emita una sentencia definitiva.

Los legisladores José María Canelada, Adela Terraf y Eudoro Aráoz han realizado denuncias por considerar que “Las riñas de gallo han sido promovidas por la Provincia a través de subsidios. Es un gasto absolutamente injustificado y resulta una falta de respeto a los tucumanos que se destinen fondos a esta práctica cruel, sin fundamento alguno” La desición ahora es de la Justicia.