La 246 entró en vigencia el 1 de enero de 2019, pero tras el rechazo generalizado resultó suspendida por un año. Dicha interrupción vence el 18 de este mes.

Eleisegui, autor de ‘Agrotóxico‘ y ‘Envenenados‘, indicó en iProfesional que “la nueva pausa se destinará a la conformación y puesta en funcionamiento de una mesa que integrarán científicos de universidades y el CONICET, organismos como el INTA, y representantes de las entidades del agronegocio, con vistas a definir nuevos criterios de uso de plaguicidas y el desarrollo de políticas sanitarias para la preservación de poblaciones y escuelas rurales“.

La resolución 246 estimula el uso irrestricto de glifosato, clorpirifos, atrazina, 2,4-D, dicamba, glufosinato de amonio, cletodim, picloram y otros venenos. Fue promovida por Leonardo Sarquís, ex ministro de agroindustria bonaerense con pasado en el área de ventas de uno de los actores clave de la producción de plaguicidas y transgénicos a nivel planetario: la estadounidense Monsanto, hoy bajo control accionario de la alemana Bayer“, explica el periodista especialista en esta problemática, cuya nota continúa:

En concreto, el marco -que ahora se volverá a aplazar, por ende no entrará en vigencia- legaliza la aplicación de agrotóxicos sin especificar distancias mínimas de centros urbanos o escuelas rurales. Y tampoco fija límites de protección de ríos, arroyos, lagos y lagunas bonaerenses.

Para los establecimientos educativos ubicados fuera de los ejidos urbanos el único criterio pro alumnos que contempla es el veto a las fumigaciones en horario escolar. Quienes utilizan plaguicidas, de acuerdo al marco, pueden aplicarlos junto a las escuelas hasta un minuto antes del inicio de clases. Y, por supuesto, 60 segundos después de vaciadas las aulas.

Un amplio volumen de trabajos técnicos demuestra el alto grado de persistencia en el ambiente que ostentan estos compuestos así como su capacidad para desplazarse –la deriva, una de sus formas– por varios kilómetros vía aspectos atmosféricos y climáticos como el viento, la lluvia, humedad del suelo y la misma temperatura, por citar algunos factores.