Por Débora Giorgi, Ministra de Industria de la Nación.

Tecnópolis es una muestra de y para el pueblo argentino. Es un símbolo del país que se puso en marcha en 2003, cuando se instaló el modelo productivo con base en la producción y el trabajo.
El desarrollo tecnológico es un eje del modelo productivo. La innovación tecnológica aplicada a la industria permite incorporar más valor agregado a nuestros productos, mejora la competitividad de nuestras empresas y genera trabajo de calidad para los argentinos.
Esta megamuestra es el resultado tangible del cambio del paradigma iniciado ocho años atrás; es consecuencia de la decisión de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, de crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología, aumentar la inversión en ese área de 800 millones de pesos a los 6 mil millones de pesos actuales e iniciar la repatriación de científicos que habían tenido que irse del país, de los años en que los mandaban a lavar los platos.
Hoy, Tecnópolis representa un país que no sólo produce granos y carne, sino que además desarrolla productos de alta tecnología que permiten mejorar la competitividad de una industria que creció a casi el doble. Sólo así se pudo mejorar notablemente la distribución del ingreso, generando cada vez más igualdad de oportunidades y movilidad social.

La industria, eje del despegue. La incorporación creciente de innovación tecnológica en las cadenas productivas locales ha sido indispensable para sostener la productividad que tenemos en nuestro país y que permitió generar 5 millones de nuevos puestos de trabajo, crear 140 mil nuevas empresas, sustituir importaciones y aumentar nuestras exportaciones de manufacturas industriales que en 2010, por primera vez en la historia, se ubicaron como el principal producto que le vendemos al mundo.
Tenemos una industria automotriz que no sólo marca, año tras año, records de ventas, producción y exportaciones, sino que se consolida como una industria a escala mundial, por ejemplo con la instalación del segundo centro de investigación y desarrollo industrial de PSA (el segundo de la empresa fuera de Europa) o con la producción de las pick ups Amarok y Hilux que se hacen en la República Argentina para el mundo.
Hoy podemos mostrar con orgullo un país industrializado, recuperamos sectores productivos que en la década del 1990 habían desaparecido como calzado, línea blanca, textiles, madera y muebles, automotriz-autopartista, juguetes, entre otros.
Tenemos en Tierra del Fuego un polo de producción electrónica con inversiones por más de 370 millones de dólares y donde las grandes marcas mundiales como Hewlett Packard, Motorola, Huawei, Alcatel, Samsung, LG, Nokia, Sony Ericson y Blackberry, entre otras, fabrican sus productos de mediana y alta gama. 
Tenemos también una industria del software dinámica, donde el 55 por ciento de las empresas exportan y que entre 2002 y 2010 cuadruplicó sus ventas al exterior, alcanzando a fin del año pasado 730 millones de dólares. Este sector, que el año pasado facturó casi 3.000 millones de dólares, con la reciente aprobación de la modificación de la ley de Promoción de Software tendrá mayores beneficios fiscales para las empresas exportadoras y mejorará las condiciones de competitividad para la inserción internacional de un sector mayoritariamente compuesto por Pymes. Los robots made in Argentina que habitan Tecnópolis son apenas un emergente de una industria muy potente que crece en nuestro país.

Biocrecimiento. Somos el país con mayor cantidad de empresas de biotecnología per cápita y con el mayor número de investigadores respecto a la población económicamente activa en América Latina y estamos a la vanguardia mundial en el paquete tecnológico que se utiliza para la siembra directa.
Este contexto de reindustrialización, crecimiento y desarrollo en todos los sectores nos posibilita pensar hoy la industria del futuro: así nos planteamos nuevos desafíos y pusimos en marcha el Plan Estratégico Industrial 2020.
El Gobierno sabe cuáles son los desafíos que plantea el nuevo escenario mundial y tiene claro qué tipo de industria necesita la Argentina de 2020 para poder afrontarlos. La industria, la ciencia, la tecnología y el conocimiento son los que van a darnos el valor agregado definitivo para seguir dando el salto cuantitativo y cualitativo que estamos dando como país.
Por eso, si queremos ser un país que exporte bienes y servicios con valor agregado, la única manera de lograrlo es seguir desarrollando el valor científico nacional. Queremos que todos  vengan a conocer esta verdadera maravilla que es una conmemoración de lo que fuimos capaces de hacer y una convocatoria a seguir construyendo un futuro mejor para cada uno de los argentinos.