Así como el popular cómic “Popeye El Marino” creado en 1931 incidió para que el consumo de espinacas creciera en los Estados Unidos un 33 por ciento, algunos creen en la Argentina que aquella anécdota sobre su poder afrodisíaco vertida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner animó en las barriadas a cambiar el asado por la carne de cerdo. La idea es discutible, pero para los productores de esta carne el consumo en el país creció un 50 por ciento desde aquella vez y los más realistas lo unen al alza de la carne vacuna. “Hoy se calculan 10 kilogramos de carne fresca porcina per cápita”, le dijo a El Federal el presidente de la Asociación Argentina de Criadores Porcinos, Pablo Santamaría durante un recorrido realizado la semana pasada por las instalaciones del centro de excelencia Agroceres PIC, que dirige asociado a Cerdos San Juan, que preside Guillermo González Davis. “Lo fundamental de la carne de cerdo es que no tiene grasa entre la carne, sino que es externa lo que la convierte a su carne en magra”, explicó Santamaría y añadió que a nivel productivo comparado con un novillo que registra un rinde del 52 por ciento, el cerdo representa un rinde del 82 por ciento lo cual lo convierte en una producción de alto rendimiento. Agroceres y Cerdos San Juan es el primer establecimiento Modelo por lo que recibió veinte días atrás el Crédito del Bicentenario. Y para tomar dimensión del manejo aquí dentro hay que saber que en este lugar se crían lechones con treinta destetes por hembra, nacen 500 por semana y se atienden 42 partos por semana con un promedio de 14 crías cada uno. Con una trazabilidad que les permite cruzar 182 mil datos, manejan la seguridad del producto. De todos los lechones que se obtienen, el 25 por ciento se destina al centro genético y un 7 por ciento a inseminación. La genética que se trabaja en este lugar es lograr que sea magro, con velocidad de crecimiento y apto para el consumo humano.
La comparación se impone. Un novillo produce cada dos años 300 kilogramos, de allí que los criadores de cerdos apunten a la mejor genética y la alta tecnología por cuando, el logro de crecimiento más rápido con mayor rinde que en el caso del vacuno, sea una carne más competitiva.
El dato sobre esta producción es que la Argentina exporta carne de cerdo desde hace medio siglo pero ahora, desde el 2006 debe importar, unas 50 toneladas por año desde Brasil y Chile, que además “los producen con nuestro maíz”. Para Santamaría, “faltan unas 40 o 50 mil hembras y unos 300 millones de dólares de inversión” para que el negocio sea redondo y aprovechar lo que entienden los productores del exterior, que la Argentina tiene en este momento los costos más baratos de producción porque cuenta con el maíz y la soja más baratos; la mano de obra de excelencia y la alta tecnología. Con esta inversión “en cinco años la Argentina estaría en posición de exportar algunos cortes que aquí no se consumen por ejemplo el carré, que el argentino lo come en las fiestas”. La producción actual es sólo para la industria. Si hubiera excedente se podrían disponer cortes para el mercado interno más populares. De todas formas, el especialista explicó que el tema de producir para exportar es el “volumen” porque “Polonia te puede pedir de pronto 40 toneladas”. Y no las hay todavía. Es más, la capacidad del galpón destinado a gestación, tiene capacidad para albergar a 502 cerdos y está ocupado por la mitad. Mientras que el galpón de destete puede albergar a 1800 animales. El crecimiento en producción en este último año fue de 502 animales a 1150 cerdos.
El público que acompañó en la recorrida por las instalaciones en el departamento sanjuanino de 9 de Julio junto al titular de Agroceres PIC, Pablo Santamaría, se mostró sorprendido ante las cifras  de este negocio que para el experto“es la primera vez que un gobierno presta atención y financia esta producción, en los 25 años que llevo trabajando en ella”, dijo. Habrá que variar la dieta y sumar cerdo entre los cortes de carne que además, es más magra