Ella es Grace Brett, tiene 104 años y es una adorada madre y abuela de familia. Pero más allá de preparar tartas y recibir a sus nietos los domingos, Grace se ha dedicado a una labor excepcional: intervenir en el paisaje urbano del pueblo en donde vive en Escocia. Su obra es una revolucionaria propuesta: piezas de tejido en crochet para redecorar cada rincón de los espacios públicos.

Todo comenzó cuando el inquieto espíritu de Grace la impulsó a inscribirse a un grupo de artistas callejeros que preparaban una muestra de arte para la «week-long arts festival in Scotland» (semana de festival de arte en Escocia).

Ella quería llevar su habilidad tejedora a un nivel más alto y lo consiguió. Para el festival, varias de estas piezas fueron expuestas como parte de la muestra artística.

«Me gustó ver la exposición de mi trabajo y saber que las personas opinaban que era hermoso… entonces pensé que era una buena idea redecorar mi pueblo; me gustaba la idea de que mis obras de crochet estuvieran por ahí», dice Grace.

Está claro que unos de los más fervientes admiradores de la obra de Grace son los pequeños niños, a quienes los paisajes y personajes hechos en lana les sorprenden y atraen.

Grace ya ha posado junto a su obra para varios diarios, primero locales, luego nacionales y ahora alrededor de todo el mundo. Cada vez más las personas se sienten inspiradas por esta mujer que a sus 104 años emprendió su carrera artística.

Uno de sus trabajos más icónicos es el «suéter» que hizo para una clásica cabina telefónica inglesa. Y así lucen algunos rincones del pueblo decorados con detalles lanudos.

Hoy, Grace está unida con otra mujer mayor que también se ha dedicado a tejer para su ciudad. Son aliadas de trabajo y se autodenominaron las «artistas callejeras tejedoras», ya que consideran que su arte es una forma de intervención urbana equiparable a los grafitis.