Fotogalería: Marcelo Arias

 

Ver Video 1 – Apicultores en el monte

Ver video 2 – Apicultores en la Cooperativa

Ver video 3 – La apicultura en las pequeñas localidades

Ver video 4 – La Pampa: una región ideal para la apicultura

 

RESERVA NATURAL.

 

El Federal viajó a Doblas, Capital Nacional de la Apicultura. La Pampa es una provincia árida, casi totalmente poblada de montes de caldenes, chañares y espinillos. Allí la agricultura no se da por cuestiones climáticas y de suelos, entre otras. En La Pampa la soja no se da. Allí en vez de campos verdes y uniformes, se ven montes vírgenes, llenos de vida. Es un lugar donde la biodiversidad resulta evidente. La Pampa funciona como un gran parque natural donde el desierto asombra por su movimiento. Y las abejas allí siguen trabajando sin descanso, produciendo miel pura, totalmente libre de agrotóxicos.

 

APICULTORES EN EL MONTE.

 

En Doblas, el sistema productivo se basa en la trashumancia, que es ir moviendo las colmenas por diferentes zonas para obtener la máxima productividad posible. Las colmenas se transportan en camiones.

 

La etapa 1 se desarrolla en el Valle de Río Negro. Allí viajan en agosto a desarrollar la colmena porque en invierno la cantidad de abejas se reduce casi a la mitad. Las abejas polinizan el Valle. «Sin abejas no habría fruta», explican. Es decir que juegan un rol preponderante. Antes de que comiencen las fumigaciones, se trasladan a la etapa 2, donde llegan grandes y con reservas, esperando que el monte florezca.

 

La etapa 2 comienza a mediados de octubre en el monte bajo, al oeste de la provincia. Allí trabaja hoy el equipo de Fernández en la zona de Chacharramendi. Las flores de jarilla, alpataco, algarrobo, chilladoras y caldén, entre otras, proveen el polen para que las abejas empiecen a producir distintos tipos de miel. Los colores de la miel, dependen de las diferentes floraciones. Si todo va bien, a mediados de noviembre comenzarán a cosechar.  

 

A mediados de diciembre, se trasladan a la etapa 3, en la pradera de la zona de Doblas (girasol, alfalfa, trébol). La etapa 4, se da en el Sur de la provincia aprovechando la flor amarilla, durante febrero. Los productores de Doblas que realizan todo el periplo tienen más de 700 colmenas cada uno. Fernández es uno de ellos, tiene 800 colmenas.  «En la apicultura no te podés dejar de mover nunca. Si te quedás quieto, te comen los piojos», explica.

 

LA VIDA Y EL TRABAJO DE LAS ABEJAS

 

Las abejas salen de las colmenas de acuerdo a la temperatura. «Cuando florece, salen a recolectar polen y néctar de las flores. Llegan a volar 3 kilómetros para buscarlo y siempre necesitan tener agua disponible. Las flores de alpataco y algarrobo son bien melíferas», cuenta Fernández. En este momento, acá se da la flor de piquillín. Los consumidores prefieren la miel clara, aunque este cronista probó mieles oscuras y afirma que son igual de deliciosas. En esta época, las abejas vuelven a la colmena a eso de las 7 de la tarde, después de cumplir las tareas de recolección.  Las que salen al campo son las abejas adultas.

 

En la colmena, las abejas nodrizas (las más jóvenes) atienden las crías, ventilan, producen jalea real (alimento para los huevos que serán futuras reinas). La abeja reina pone huevos y las primeras floraciones la incentivan a hacerlo.

 

En esta época (primavera) «hay mucha abeja por nacer y se producen desequilibrios por superpoblación», comenta Fernández.  Uno de ellos es «la enjambrazón», en la que la abeja reina vieja, deja otras por nacer, y abandona la colmena con el 50 por ciento de la población de abejas, para radicarse en la Naturaleza, por ejemplo en un tronco hueco. Uno de los paliativos para evitar la «enjambrazón» es romper celdas, dándoles espacio. Si el apicultor descubre el lugar en el que las abejas enjambraron, vuelve a recuperar las abejas, metiéndolas en un cajón vacío. ¡El procedimiento es alucinante!

 

EL OFICIO DE APICULTOR

 

El trabajo del apicultor se basa en buscar el equilibrio permanente, por ejemplo, entre mantener una correcta proporción de nodrizas y adultas. La eficiencia en la producción de alimentos es lo que determina la vida de las abejas. Y todo el trabajo de la apicultura es amigo de la Naturaleza.

La colmena completa pesa unos 60 kilos. «Hombrear» colmenas no es para cualquiera. Tienen dos partes. Abajo, la cámara de cría. Arriba, el alza melaria. En cada parte hay 10 cuadros, que se van poblando de abejas y de miel. En invierno (en la Naturaleza siempre se trata de pasarlo de la mejor manera posible), se dejan 4 cuadros en cada parte, como reserva alimentaria.

 

Para Fernández lo primordial en la apicultura es: evitar la «enjambrazón»; buscar genética que de abejas reinas grandes, buenas productoras, mansas. Cuenta que en invierno las colmenas se reducen un 50 por ciento, pero apunta a que la reducción sea de un 30. Fernández extrae y comercializa en la Cooperativa de Doblas, la precursora de la apicultura en la zona. La campaña que comienza, celebra la reapertura del mercado estadounidense  

 

LA VIA COOPERATIVA

 

La Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos de Doblas (Cosedo) inició en 1988 un  programa para fomentar la apicultura en la zona. Jorge Páez (49), Presidente, es quién recibe y acompaña a El Federal durante la gira. Es un hombre trabajador, que se unió a la Cooperativa a los 23 años y enseguida queda claro que es un apasionado por su provincia.

 

Como en otras localidades pequeñas, la falta de oportunidades para los jóvenes, fuerzan el desarraigo. «La Sección de apicultura fue un éxito. Hoy tenemos unos 70 apicultores asociados, quienes en años buenos, sacan unos 500 mil kilos de miel, generando para la economía local ingresos por un millón y medio de dólares», comenta en la planta de extracción.

 

«El productor que va a las cuatro etapas tiene un costo de unos 30 kilos por colmena. Si la cosa va bien, saca unos 50 kilos, le quedan 20 limpios», grafica. Aunque «los últimos 5, fueron años de mierda», explica a su lado Orlando Tapié (61), apicultor (60 colmenas), quien trabaja en la Cooperativa hace 8 años. Tapié es un hombre generoso, y a la noche preparará un asado espectacular. Le gustan las abejas, la naturaleza y los nietos. «Hace 5 años había en La Pampa 1200 apicultores registrados…Sobrevivieron la mitad», comenta triste.

 

Roberto Frezzi (47) trabaja en la sección hace 20 años. Estima que entre el 10 de noviembre y marzo, van a sacar miel, sin descanso. Las perspectivas para la campaña que comienza son alentadoras.  Cuenta que las extractoras funcionan como un secarropas. En cada una de las dos, entran 80 cuadros y se tarda en vaciarlos unos 15 minutos.

 

El trabajo de la Cooperativa de Doblas llevó a que se denominara a la localidad como la Capital Nacional de la Apicultura. Paéz explica que durante todos estos años hubo altibajos y que la principal recomendación es ir «paso a paso». Cuenta que las exposiciones apícolas referentes del país son: Maciá (Entre Ríos); Río Cuarto (Buenos Airs); Azúl (Buenos Aires), y Doblas (La Pampa).

 

En las expoapícolas los productores consiguen las últimas tecnologías, genéticas  e insumos. Paéz considera que la vía cooperativa es la apropiada: «los esfuerzos individuales no sirven». Es evidente que los resultados le dan la razón.  Ahora Paéz sueña con crear aulas virtuales para recibir capacitaciones en distintos temas, incluyendo salud y apicultura, entre otros. «Internet nos acerca al mundo», reflexiona. Y es cierto, internet es fundamental para la educación del país.  

 

Edgardo González es otro productor asociado. Cuenta que anda con las abejas desde los 7 años, el padre era apicultor. Hoy, González trabaja 1500 colmenas y además tiene un tambo con 120 vacas en ordeño. Considera que la apicultura depende en un 80 por ciento de las condiciones naturales (en especial climáticas) y un 20 en el manejo (una buena preparación es fundamental).  A las abejas hay que cuidarlas de las enfermedades como la varroasis, que «puede exterminar la colmena en poco tiempo». En definitiva, hay que estarles encima. La apicultura transformó al pueblo de Doblas. Se trata de una actividad noble que favorece a las economías familiares.

 

ECONOMIAS FAMILIARES.

 

Casi la totalidad de los apicultores del país son pequeños y medianos productores. Se trata de una actividad desarrollada por familias. Hoy, existe un movimiento latinoamericano, que crece sin hacer ruido, que apunta al desarrollo de las economías familiares. El objetivo se centra en lograr la soberanía alimentaria de las familias. Es decir, hambre cero en Latinoamérica.