Tolhuin significa corazón en lengua selkman, pueblo originario que habitó este paraíso silente, como se ubica a mitad de camino entre Río Grande y Ushuaia, a la localidad se la llama el “corazón de la isla” Su entorno natural es promisorio, aquí la naturaleza se expresa con un lenguaje propio, el hechizo se siente ni bien se pisan estos bosques donde las ruidos del mundo no se oyen.

El director de Turismo de Tolhuin, Roberto Berbel, es escritor, y él define su tierra como la “Capitap Nacional del Reencuentro con uno mismo”, para describir mejor el encanto de esta comarca, sugiere que “el silencio es el único ruido que se escucha todo el tiempo“. El hombre, acostumbrado a la maravilla, puede ver los efectos que causa en quienes visitan el pequeños pueblo. “Yo veo a quienes nos visitan disfrutando cada segundo de los amaneceres y de los atardeceres. Caminando por senderos, navegando, pescando, andando en bicicleta, a caballo o en auto, pero siempre encontrando ese momento de tranquilidad completa que vienen a buscar”.

Como suele suceder con lugares donde es posible oír las pisadas de las hormigas en el pasto, Tolhuin -que se ha convertido en un destino turístico- es frecuentado por visitantes que deciden escaparse del movimiento y el bullicio de las grandes ciudades. La principal atracción es caminar por el bosque, y entonces “no queda otra alternativa que el reencuentro con uno mismo“, completa Berbel.

“Queremos enfocarnos en algunos aspectos que parecerían normales pero que nuestros visitantes destacan como atípicos en la forma de vida de Tolhuin. Por ejemplo dejar las puertas de las casas sin llave, o el auto en marcha mientras se realiza una compra. Tranquilidades que se han ido perdiendo en otros lados“, destaca el funcionario de turismo. El pueblo fue creado el 9 de octubre de 1972, a orillas del lago Fagnano, aunque recién en 2012 tuvo categoría municipal al confirmar que tenía más de 3000 habitantes, hoy son 2949.

Visitar Tolhuin significa poder disfrutar de la contemplación de “un paisaje en su estado natural, casi sin la intervención del hombre” La tranquilidad y el sosiego son los rasgos más destacados de la aldea que vive a un ritmo completamente natural. Las actividades son varias pero todas dominadas por la soledad y el relax. Lo más importante es la presencia del lago Fagnano, el espejo de aguas azules se extiende 117 kilómetros de largo y alcanza a Chile en su extremo occidental. El senderismo es un plan ideal que disfruta toda la familia. Dentro de las alternativas que existen, se pueden recorrer los caminos denominados “Corazón de la Isla”, “Laguna Negra” y “Río Valdéz”, desde donde es posible conocer los bosques centenarios, atravesar lagunas, vertientes, arroyos y turbales.

“Desde el punto de vista económico somos un lugar pujante, ideal para el desarrollo de inversiones, en especial porque está casi todo por hacer. Muchos de los que vienen nos dicen que les recuerda Ushuaia o Río Grande hace 40 o 50 años. Tenemos muchos jóvenes, y también gente que se jubila y se viene a vivir aquí. Todos en busca de más tranquilidad“, detalló el director de Turismo.

El pueblo en sí mismo es un paseo, las casas, de madera y piedra, rodeadas de árboles y vegetación constituye uno de los más pintorescos atractivos. Uno de los lugares más frecuentados es la Panadería La Unión, conocida en todo país por las delicias que produce. Cuenta con algunas mesas para disfrutar de un té, probando una porción de una de las tantas tortas que se exhiben, es una oportunidad para saborear alta pastelería. En sus paredes hay fotografías de visitantes ilustres que han bajado de la ruta 3 para probar los mejores panes, facturas y exquisiteces que sólo se consiguen en esta panadería.

Tolhuin tiene hospedajes y campings, proveedurias, y toda clase de comercios que aseguran servicios para el turismo. Está a 111 kilómetros de Ushusia y a 109 de Río Grande. Recientemente fue incluido en el Programa del Ministerio de Cultura “Pueblos Auténticos”, que promueve la revalorización de la identidad de los pequeños pueblos. El pueblo reposa en la costa oriental del lago Fagnano, aquí late el corazón de la isla del fin del mundo.