Yachay y Munay, que en lengua nativa significan sabiduría y amor respectivamente, fueron encontradas intoxicadas en Purmamarca, sin poder volar, y fueron rehabilitadas en el Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco del Programa Conservación de Cóndor Andino (PCCA) y como parte de la Estrategia Nacional contra el Uso de Cebos Tóxicos (ENCT), desarrollada junto a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Estos ejemplares hembra se sumaron así a los seis cóndores que ya fueron rescatados y liberados en la provincia de Jujuy, mediante el Programa Binacional de Conservación Cóndor Andino que ya logró reintroducir 183 cóndores en todo Sudamérica.

Antes de la liberación se realizó una ceremonia ancestral a cargo de la Secretaría de Pueblos Indígenas y la comunidad originaria de la zona, para celebrar el retorno de estos dos ejemplares a su ambiente natural.

El cóndor es una especie clave en el equilibrio del ecosistema andino y eslabón simbólico con nuestro pasado cultural Sudamericano. Es honrado por los pueblos originarios de Sudamérica, quienes lo consideran un nexo sagrado entre los hombres y el cosmos.

El cóndor es el ave no marina más grande del planeta, su nombre proviene del quechua Kuntur. Se alimenta de animales muertos, por lo que encuentra muchas veces la muerte al comer animales que fueron cazados y que llevan adentro los perdigones de plomo de las balas, lo que envenena su sangre, o que fueron envenenados con cebos tóxicos.