Los límites fronterizos de la República Argentina se extienden a lo largo de unos 14.500 km, de los cuales 9.400 lindan con los países vecinos de Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile, en tanto que los 5.100 km restantes lo hacen con el estuario del Río de la Plata y el Mar Argentino, detalla este nuevo libro que en su capítulo dedicado al tema ‘Control de las fronteras. Compromiso con refugiados y migrantes’ expresa: “La delimitación de la frontera no ha sido tarea fácil. Sin embargo, podemos decir que los gobiernos no han sido constantes en sus esfuerzos por mantener el control sobre las mismas y por regular el flujo migratorio que ingresa de manera clandestina”.

Huczek sostiene que, si bien nuestro país asumió el compromiso de combatir ese delito, en muchos casos la debilidad en el control de las fronteras hace que no pueda ser cumplido: Muchas mujeres y hombres cruzan con niños sin que se les pida ningún tipo de identificación. Eso hace que la Argentina se convierta en un lugar apto para que se cometa este delito transnacional”.

La idea es reivindicar ese compromiso internacional y esa lucha que los gobiernos deben mantener, con el objetivo de terminar con este flagelo que perjudica mayoritariamente a las mujeres. Más del 70% de las mujeres son víctimas de este delito, incluyendo a las niñas, que varias veces son secuestradas para la explotación sexual”, detalla la jurista.

Según la publicación, la dificultad para controlar las fronteras se origina, entre otros motivos, en que la Argentina posee 76 pasos fronterizos que comunican a lo largo y a lo ancho a nuestro país con los cinco países limítrofes ya mencionados.

La importancia de ejercer un efectivo control de los límites fronterizos -se indica- radica en que la Argentina, al igual que el resto de los Estados, tiene derechos y responsabilidades en la gestión y el control de sus fronteras: “En tal sentido, consideramos oportuno aplicar procedimientos de control que hagan uso de las tecnologías adecuadas a fin de que desde el preciso momento en que un extranjero ingrese a nuestro país se encuentre protegido por la ley. Tal como lo expresa el derecho internacional, tomamos las palabras de la “Declaración de Nueva York para los refugiados y los migrantes” que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en 2016, entendida como una serie de compromisos para mejorar la protección de los refugiados y migrantes, y adaptándolas a nuestro contexto nacional. Creemos que es muy importante promover la cooperación internacional en materia de gestión y control de las fronteras como un elemento importante de la seguridad de los Estados, incluyendo las cuestiones relativas a la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, el terrorismo y el comercio ilícito, así como velar para que los funcionarios públicos y los encargados de hacer cumplir la ley que trabajan en las zonas fronterizas estén capacitados para respetar los derechos humanos de todas las personas que cruzan o tratan de cruzar las fronteras internacionales.”

Los autores indican que, con respecto a la cantidad de extranjeros que ingresan violentando los controles migratorios, “no hemos encontrado datos oficiales.” Como ejemplo se cita el año 2018: “Se registraron aproximadamente 18.000 rechazos en fronteras de extranjeros que con intenciones de ingresar al país se presentaron ante los controles migratorios. El rechazo en frontera generalmente se debe a la carencia de visa para ingresar al país, o porque hay una orden de prohibición de reingreso emitida por la Dirección Nacional de Migraciones. Lo que sí preocupa es la cantidad de extranjeros que ingresan por pasos no habilitados, violando los controles, muchas veces motivados en encontrar en la Argentina mejores condiciones laborales que las que ofrece su país de origen. Otras porque quieren reencontrarse con algún familiar pero no hallan la manera de tramitar el permiso legalmente. Pero lo grave para nuestra seguridad es el gran número de extranjeros que ingresan sin control, para cometer crímenes y mantenerse en el anonimato.”

Otro problema consiste en que los puestos fronterizos en horarios nocturnos “no están operativos, lo que permite que decenas de extranjeros crucen sin que nadie los controle. En otras ocasiones, los funcionarios designados a tales efectos, no cumplen con el rol que se les ha asignado. Abandonan los puestos o directamente no les piden documentos a los extranjeros cuando ingresan al país. Adultos con niños pequeños o adolescentes cruzan las fronteras, sin acreditar tener un vínculo de filiación con el niño, tampoco se les es requerida una autorización legal. Esto es sumamente grave teniendo en cuenta que la función del estado es evitar el tráfico de niños, entre otros aspectos. La falta de controles efectivos ocasiona el ingreso de personas con antecedentes penales, que son buscadas por la justicia argentina e incluso hay decenas de extranjeros que han logrado ingresar y vivir en la Argentina, a pesar de que pesaba sobre ellos pedidos de captura internacional. Muchos extranjeros que viven del delito y que forman parte de organizaciones criminales dedicadas a la extorsión, la trata de personas y el tráfico de extranjeros han logrado vencer los controles migratorios, sin ningún problema. De esto dan cuenta, por ejemplo, las bandas conocidas como ¨la mafia china¨ que se han radicado en el país y que han crecido velozmente. Los cabecillas de estas organizaciones, llamados comúnmente ¨cabezas de serpiente¨ tienen a su cargo dirigir y transportar a sus conciudadanos, quienes luego de atravesar y vivir clandestinamente en uno o varios de los países limítrofes con la Argentina, logran vencer los controles e ingresan al país, continuando el viaje a través de varias provincias de la Argentina hasta que llegan a la Ciudad de Buenos Aires o a otras grandes ciudades del país.”

Es momento, repito de recuperarnos, es momento de actuar en consecuencia, estableciendo reglas claras y fijando la ruta hacia el progreso del país, concluye Huczek.