Desde el Presidente Macri hasta su ministro de Transporte Guillermo Dietrich antes de que comenzara el verano habían anunciado que el tren que une Constitución con Mar del Plata estaría funcionando este temporada, con un servicio mejor y acortando incluso el tiempo de viaje. A pocos días de terminar el verano, el ramal nunca se reactivó y hoy no hay ningún anuncio oficial de reapertura.

En noviembre se hicieron los anuncios confirmando que el ramal estaría activo el diciembre del año pasado. El ramal había dejado de prestar servicio un año antes cuando los nuevos durmientes que se pusieron en el año 2015 se habían roto. No eran de buena calidad.

Las obras en distintos trayectos continúan, pero a un paso más lento, en enero se hizo un viaje de prueba pero hay tramos en donde la velocidad llega a ser de 12 Km/h. El Movimiento Nacional Ferroviario trazó un panorama de la realidad del ramal: “Se ha sabido que en el pasado hubo descarrilamientos y desplazamiento de vías en el ramal, tan así que en algunos sectores de vía se sacuden al paso de las formaciones por diferentes razones”

La entidad ferroviaria emitió un comunicado donde expresa las anomalías que halló en las obras que se están haciendo: “hay problemas en la infraestructura de vía, el alcantarillado defectuoso, mala fijación de los rieles al durmiente, desplazamientos de vías y miles de durmientes rotos en todo el ramal, pero la empresa tercerizada ya encontró la solución, que es tapar los durmientes quebrados con la mejor piedra del país, quien sabe, seguro que son de Cerro Bayo, esto ante la vista gorda de los funcionarios de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte y ADIF (Administración de Infraestructura Ferroviarias). Por afuera el arreglo queda lindo, pero por debajo de las piedras duerme la paciente desgracia, no sólo de alguna formación que podría llegar a ocasionar la muerte de algunos pasajeros, que para este gobierno no sería nada, sino que está en juego el prestigio del ferrocarril y los ferroviarios, ya que otra masacre como la de Once podría producir un efecto Ital Park”.

Por la pesada herencia o por inoperancia actual, los ferrocarriles no son una prioridad nuevamente en la agenda de los políticos argentinos, tratándose del pedido federal más recurrente de todos los pueblos y habitantes del interior de nuestro país quienes imploran por la reapertura de los ramales de pasajeros de larga distancia, que aseguran viajes económicos, seguros y generando el menor impacto posible al medio ambiente.