Se trata de un test llamado Elisa, mediante el cual se detectan anticuerpos anti-RBD (Receptor Binding Domain), la punta de las espigas del coronavirus que representa la llave de entrada del virus a las células del cuerpo, según detalla un informe de la UNT.

Rosana Chehín, investigadora del Instituto de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA) y de la Facultad de Bioquímica de la UNT, dijo que “la principal ventaja del test es que permite estimar el nivel de los anticuerpos por medio de una ‘titulación’, es decir una semicuantificación de los anticuerpos protectores que son capaces de neutralizar la entrada del virus a la célula”.

Chehín destacó que “la mayoría de los kits comerciales actualmente disponibles miden la respuesta inmune desencadenada frente a otros antígenos virales como por ejemplo la proteína N o nucleocápside”, pero que “ésta proteína no forma parte de las vacunas actualmente aprobadas en nuestro país, por lo que esos test no son válidos para medir la eficacia a las vacunas“, indicó la investigadora de la UNT.

El test, denominado InmunoCoviTuc, fue validado por el Ministerio de Salud de Tucumán y “pronto será producido a gran escala por una firma privada para su comercialización y distribución en el resto del país”, previa autorización de la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT), añadió el reporte universitario.