En la Reserva Experimental de Horco Molle, diversas instituciones (las Facultades de Ciencias Naturales y de Ciencias Exactas de la UNT; la Secretaria de Estado de Innovación y Desarrollo Tecnológico -Sidetec- y el Conicet) firmaron un acta acuerdo de trabajo colaborativo. Desde hace más de tres años, el director de la Reserva, Juan Pablo Juliá, junto con la bioarqueóloga María Gloria Colaneri, a cargo del Servicio de Asesoramiento Forense del Área de Arqueología y Museología de la Reserva, y Ana Carolina Oliva, técnica en Museología, empezaron con este proyecto.

Con este método la evidencia digital siempre estará al alcance de los investigadores, tanto los actuales como los del futuro”, había resaltado Oliva cuando se logró la reconstrucción digital exacta de un cráneo precolombino, indica La Gaceta.

El origen de esta iniciativa fue un congreso de Medicina Forense donde unos odontólogos “le dieron la idea” a Juan (que junto con María Rosa es perito forense). “Me puse a buscar cómo lograr algo parecido para nuestra disciplina”, contaba el joven. “No tenemos escáner, así que hubo que hacer un trabajo ‘artesanal’: cientos de fotos nos dieron los millones de detalles que hacían falta”, añadía entonces Gloria, orgullosa. Desde entonces no han bajado los brazos y todo el patrimonio que se ha digitalizado está disponible para investigadores de todo el mundo y de todas las áreas.

Con los objetos digitalizados podemos imprimir en 3D, y entonces podrán ser manipulados por los visitantes… ¡Imaginate los ciegos, por ejemplo…!”, apuntaba Carolina aquella vez… Pero no habían podido imprimir. Hasta que María Gloria llamó a la Sidetec, y Roberto llamó a Gustavo, y le preguntó si se animaba. Y Gustavo dijo que sí, y se puso a adaptar su impresora personal, porque la del ILAV se usa para otras cosas. Y Juan digitalizó objetos chiquitos, para que no fuera tan complicada la impresión, y se las mandó a Gustavo por Whatsapp. Gustavo intentó con las imágenes de esas piezas, ajustó el equipo hasta lograr una calidad aceptable… y entonces se animó con el cráneo, relata La Gaceta.