Investigadores de la UEL, dependiente del Conicet y de la Fundación Miguel Lillo (FL) cumplieron el sueño de crear la primera estación biológica tucumana donde hacer gran parte de su trabajo, que consiste en identificar, describir, clasificar, agrupar y nominar la biodiversidad tucumana.

Claudia Szumik, entomóloga y flamante directora de la UEL, explicó a La Gaceta que en villa Batiruana hay serranías y zonas biogeográficas típicas de la provincia: yunga, bosque chaqueño, pastizales de altura.Una estación biológica aquí, sabíamos, daría soluciones logísticas para investigadores y becarios, y también la posibilidad de un proyecto común a los que amamos la naturaleza: el estudio de la biodiversidad de nuestra provincia accesible a toda la comunidad”, expresó.

Así quedó inaugurada en Batiruana la primera estación biológica tucumana, gracias al esfuerzo de muchos biólogos, con el apoyo y el compromiso de la comunidad de Batiruana, de las autoridades comunales de la zona, de la Fundación Lillo y del Conicet, de la hidroeléctrica que funciona con las aguas del embalse y de mucha gente.

Además de facilitar colección, separación y estudio del material in situ, la estación será sede de cursos de grado y posgrado en campo y pasantías, pero también de cursos para la comunidad, tanto sobre la flora y la fauna locales como sobre qué es investigar y por qué es importante. Se proyecta además un pequeño museo, como referencia para la comunidad y para reforzar la posibilidad del ecoturismo, sumado al desarrollo de senderos de interpretación.