Por Leandro Vesco – Fuente: Diario Río Negro

El desafío no puede ser más imposible y atrayente. Un ambiente salvaje, 50 kilómetros de recorrido, soledad y una gran amplitud térmica: el cerro Aconcagua desafiará el 29 de noviembre a 200 corredores en un “ultra maratón” extremo en el pico más alto del continente americano.

“El Parque Aconcagua es una zona muy agreste que demanda organización, logística pero también le da una magia y un desafío muy particular a la carrera, hay un agregado por lo salvaje del ambiente”, declaró el organizador del evento, Diego Cannestraci. Cada año se realizan más carreras de montaña tanto en América Latina como en el resto del mundo, algunas incluso a mayores alturas, pero esta será la primera en el Aconcagua, ubicado en la cordillera de los Andes y con 6.962 metros de altura un ícono del montañismo, un desafío para los más expertos escaladores del mundo. El 29 de noviembre será también un reto para atletas, que subirán hasta 4.200 metros de altitud en el techo de América.

El Parque Aconcagua es además una zona protegida de Mendoza, lo que obliga a organizadores y corredores a respetar estrictas normas ambientales. Los organizadores trabajaron un año y medio para preparar la carrera en el Aconcagua, ya que al ser zona protegida se necesitaron autorizaciones especiales y aceptar condicionamientos como acotar el número de participantes a un máximo de 600. “Hay cuestiones de planificación operativa que son más estrictas que en otras áreas: seguridad, médicos en el terreno, helicópteros para evacuaciones, traza del recorrido. Es novedoso hacer un evento ahí y tiene un plan de manejo especial”, explicó el organizador.

Los competidores se expondrán a duras condiciones en la carrera. Terreno escarpado, soledad y diferencias térmicas extremas, que puede variar desde los 22 grados en las cotas más bajas hasta cero grados en las más altas. En caso de que hubiera alguna tormenta, la temperatura podría bajar aún más, por lo que los corredores deberán llevar un equipo mínimo de abrigo, además de los obligatorios cascos y lentes. “Especulamos que recorrerán los 50 kilómetros en menos de seis horas y hasta un máximo de once horas. Se cortará bastante con las barreras de tiempo, en especial en los tramos de ascenso que tendrán un tiempo límite y donde se realizarán estudios médicos, porque si no llegan con una soltura física promedio no podrán afrontar lo que resta”, advirtió Cannestraci. La Aconcagua con su imponente presencia, espera callada a los valientes titanes que querrán domarla.