La Argentina produjo en la última semana tres noticias de gran importancia a nivel de desarrollos científicos y tecnológicos, dos de las cuales deben imputarse, directamente, al rubro agropecuario. Y la tercera, de manera indirecta, también.
Pruebas al canto, podemos citar a la puesta en órbita del cuarto satélite argentino -el SAC-D Aquarius-, que medirá la salinidad de los océanos; el revolucionario desarrollo de la primera vaca biotecnológica nacional con genes humanos, por parte del INTA y de la Universidad de San Martín (que será nota de tapa en el próximo número de El Federal); y la aprobación de un nuevo evento biotecnológico que revolucionará la productividad de todo el complejo maicero del país, gracias a una proteína ciento por ciento eficaz para combatir plagas habituales en este cultivo, como los lepidópteros o la isoca de la espiga.
Ya esta revista explicó cómo el flamante satélite nacional, si bien fue fabricado por la industria aeronáutica, proveerá de valiosa información al sector agropecuario, relacionada con el clima, la disponibilidad de agua y la calidad de los suelos. También, a través de una exhaustiva investigación, El Federal contará a sus lectores el próximo jueves 23 cómo un grupo de investigadores menores de 40 años logró desarrollar un ejemplar bovino de cualidades inéditas en el mundo, que acarreará importantísimos avances para la salud humana y la producción animal.

Evento. En cuanto a la tercera novedad, se trata de Agrisure Viptera, una tecnología agrícola que si bien fue íntegramente producida por una empresa multinacional como Syngenta (que ya comercializó productos similares en Canadá, Estados Unidos y Brasil, pero experimentó en el NOA las variedades locales), marca otro escalón en la obtención de mejoras biotecnológicas que colocan a la Argentina entre los países más competitivos del mercado agroalimentario global, en el cual, y no por casualidad, ya es líder.
Este evento es el quinto que el Ministerio de Agricultura nacional aprobó en poco menos de un año y medio, lo cual configura una política de la cartera encabezada por Julián Domínguez para allanar el camino de los productores hacia los beneficios que provee la carrera biotecnológica.
El propio secretario de Agricultura de la Nación, Lorenzo Basso, explicó en la presentación del paquete MIR 162 (tal su nombre técnico) permitirá no sólo una mejora de los rindes, sino también un mayor desarrollo ganadero en el norte nacional, a partir de la mayor disponibilidad de proteínas para nutrición animal. Incluso, refirió: “Uno de nuestros objetivos es lograr producir en el NOA y en el NEA un polo productivo de ganado porcino, y esta tecnología para el maíz será de gran importancia para lograr ese objetivo”.

Tecnica. ¿Cuál es la particularidad del paquete Viptera? Aunque los responsables del desarrollo afirman que la tecnología está destinada a toda la superficie maicera nacional, sin dudas la zona que más le sacará provecho es la norteña, donde las plagas que combate el evento son más frecuentes y dañinas. Los vectores que combate la variedad son numerosos, aunque los más importantes son tristemente célebres en nuestros campos: el gusano cogollero, el gusano de la espiga y el barrenador del tallo, encabezan una larga lista de amenazas que suelen diezmar los rindes en todas las regiones, pero especialmente en el NOA y en el NEA.
Lo revolucionario del paquete no sólo reside en su eficacia para resistir plagas: también aumenta los rindes y minimiza la aplicación de insecticidas y la proporción de grano dañado. Además, reduce las enfermedades fúngicas en grano y las micotoxinas asociadas a las mismas.
La idea central del proyecto Viptera es alcanzar mayor salud ambiental. “Agrisure Viptera viene a traer una mejor calidad en el control y manejo de plagas, mejorando sustancialmente los rindes por hectáreas de forma sustentable”, completa Hernán Pettinari, director de Maíz de Syngenta para Latinoamérica Sur. Con él coincide Antonio Aracre, director general de la empresa desarrolladora: “La aprobación de este evento nos coloca en la frontera de la tecnología internacional para nuestros campos de maíz. Es un honor producir innovaciones tecnológicas de estas características, que ayudan a que nuestros productores ganen en competitividad”, explicó. Según los estudios desarrollados en campos del NOA, los cultivos que implementaron esta tecnología aumentaron un 25 por ciento su productividad respecto de los convencionales.

Proteina. El MIR 162 posee una proteína denominada VIP (Vegetativa Insecticidal Protein) que brinda un excelente control de lepidópteros y la única en el país con control total del Helicoverpa zea (isoca de la espiga), aún bajo condiciones de muy alta infestación (por ejemplo, en siembras de segunda en la zona núcleo), que afectan las partes aéreas de los cultivos. La ventana de tiempo es estrecha para el tratamiento eficaz con insecticidas. A todo esto responde la nueva proteína, que brinda un control total de las plagas mencionadas.
Su innovador desarrollo se diferencia de las proteínas Cry, de difusión en el mercado local. La proteína VIP es diferente de la Cry, porque VIP se une a un sitio receptor diferente en la membrana del inwwwino medio de la larva con respecto a las proteínas Cry. Diferentes sitios de unión mejoran el manejo de la resistencia. Es que el problema en las plagas de maíz es que las infestaciones son impredecibles y aleatorias. El monitoreo es dificultoso y demanda mucho tiempo. De allí la importancia del desarrollo de esta nueva proteína.
En un contexto de creciente necesidad de producción, frente a un mundo en el que no se produce suficiente maíz para saciar las necesidades alimentarias y de biocombustibles, la llegada de la tecnología Viptera representa un salto cualitativo de importancia para la agricultura nacional.