San Javier es una localidad de Misiones en la que viven 20 mil personas. Todos ellos pueden golpearse el pecho con orgullo desde noviembre de 2011, cuando el Estado provincial formó Aguas Misioneras, la primera empresa de agua mineral controlada por un estado. “Esto mueve la economía de toda la zona: le da trabajo a mucha gente. Por eso puedo decir que esta empresa es lo mejor que me pasó en la vida”, dice Julio Victor Leites, el encargado del depósito. El hombre venía de varios trabajos hasta que recaló en Aguas Misioneras, esta empresa provincial de la que ahora sus integrantes, pero también los habitantes de la provincia de la tierra colorada, pueden salir a contárselo a todos con el mismo orgullo que sintieron cuando la crearon: en un concurso internacional salió elegida como la mejor agua mineral del mundo. Se trata de su línea gourmet (envases de vidrio) con el nombre Agua de las misiones Gourmet, galardonado con el Premio al Sabor Superior 2014.

Un misionero que también tiene que ver con el agua es Joselo Schuap. El músico cultiva una frase que repite siempre en cada escenario: “El agua es el champagne del futuro”. Tal vez habría que cambiarle futuro por presente. “Los misioneros tenemos que tener conciencia de lo que tenemos bajo nuestra tierra. Cuando empezamos queríamos demostrar que éramos capaces de captar, envasar y vender un recurso que es de todos, que es el agua”, dijo Jorge Galeano, el presidente de Aguas Misioneras Sociedad del Estado, a poco de conocerse ese galardón histórico para la empresa, pero también para nuestro país.

“La provincia se la jugó en la creación de esta empresa y demostró que se puede llegar a Europa con un alimento como el agua. Pero también tenemos que avanzar hacia la segunda fase de la empresa: ahora queremos gestionar el recurso en bien de la provincia. Vamos a hacer un relevamiento de las empresas que usan el agua, para que la paguen. Esto no es una novedad para ningún país del mundo, para ninguna provincia, pero sí para Misiones, que tiene una ley vigente -pero no aplicada por falta de reglamentación- desde 1982. Todos los empresarios estuvieron de acuerdo en fijar un precio para pagar el agua: 10 pesos el metro cúbico”, aporta el presidente de esta empresa estatal.

Misiones es la pionera (y la única hasta el momento) en ejercer su dominio originario sobre los recursos naturales comprendidos dentro de su territorio (agua en este caso, según lo establece la Constitución). “Los empresarios tienen que acostumbrarse a que el agua es un insumo más, como puede ser el petróleo. Por eso, el que se apropie del agua sin pagarla cometerá un delito de hurto, como aquel que hace lo mismo con la energía eléctrica”, amplió Galeano.

El agua no sale del acuífero Guaraní (que está a un mínimo de 400 metros), sino de tomas a diferentes metros de profundidad: 52, 97, 105 y 198 metros en la planta San Javier, la primera inaugurada de las dos que tiene. La otra está en Santa María, uno de los 11 pueblos de la provincia llamados reducciones o misiones” por los jesuitas, que evangelizaban al pueblo en lugar con alto abastecimiento de agua. Aquí está una perforación de 114 metros de profundidad.

El agua ganadora, embotellada en la planta Santa María, cuenta con la certificación de calidad Kosher y un nombre que empieza a ganarse ahora, con la medalla colgada en el pecho, en todo el mundo.