Algunas veces no queda claro si la tecnología nos sirve para acercarnos o si en realidad nos aleja. Lo cierto es que suman cada vez más los desarrollos que pretenden incorporar lo ‘smart’ o ‘inteligente’ a nuestra vida cotidiana, como es el caso de un arquitecto argentino que vive en Estados Unidos, quien desarrolló ‘Smartbe’, el primer cochecito inteligente.

¿De qué se trata? Su función más llamativa es que puede deslizarse solo, a través de sensores de movimiento y un motor eléctrico. El autor de este desarrollo es Guillermo Morro, quien se asoció a un grupo de diseñadores para trabajar en este proyecto que nació cuando conoció unos sensores inteligentes que permitían a unos pequeños robots moverse cuando detectaban un determinado color y cómo se mantenían siempre a una misma distancia de ese objeto o persona, moviéndose si aquel cambiaba de posición. Así pensó que si sumaba esa tecnología a un cochecito podría facilitar algunas tareas a padres y madres, o posibilitar actividades como salir a correr o caminar junto al bebé sin la necesidad de empujar un carrito, conectando los sensores de este con una aplicación descargada en sus celulares.

Pero eso no es todo, ya que Smartbe tiene otras funciones como un calentador de mamaderas, toldos automatizados y hasta un colchón que se mece de forma autónoma. Y la lista sigue. Este cochecito también cuenta con tecnología Bluetooth para reproducir música, controlador de clima, cámaras web y un micrófono para seguir de cerca al bebé a través de una aplicación. Su batería puede durar cargada hasta seis horas, y también cuenta con una alarma de distancia, por si el cochecito se aleja demasiado.

Para fabricar el primer prototipo, este proyecto se encuentra buscando financiamiento a través de la plataforma Indiegogo, tarea no tan fácil, ya que no se trata de un producto económico para el consumidor, porque su precio ronda los 399 dólares, mientras el modelo con autopropulsión incluida cuesta unos 3099. 

El emprendedor asegura que su equipo ya está en conversaciones con algunas empresas, y que el primer objetivo es conseguir por los menos U$S 200 mil, para luego ingresar en una ronda de inversión de U$S 1,5 millones y desarrollar la ingeniera del producto.