Hasta el momento no había información certera sobre cómo ni cuándo los roedores habían colonizado las islas caribeñas. Ahora, este descubrimiento brinda nuevos datos sobre la historia evolutiva de estos mamíferos hasta sus parientes más cercanos, como la chinchilla y la vizcacha, formas endémicas de las Antillas y Sudamérica.

piezas dentales

A principios de 2000, el paleontólogo Jorge Vélez-Juarbe encontró un minúsculo incisivo de un roedor caviomorfo (grupo sudamericano de roedores) en Puerto Rico de alrededor de 29.5 Ma, algo muy sorprendente porque daba la pauta de que estos animales habían poblado las islas más tempranamente que lo que se creía. El problema es que las características de esta pieza dentaria no permitían obtener información suficiente para establecer con certeza desde dónde podrían haber llegado. En 2019, como parte del proyecto GAARAnti, liderado por colegas de la Universidad de Montpellier y financiado por la Agencia Nacional para la Investigación francesa (ANR), regresamos al lugar exacto donde se descubrió el incisivo y encontramos un molar completo de 4 milímetros y dos fragmentos más pertenecientes a dos especies distintas”, comenta François Pujos, investigador independiente del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-UNCuyo-Gob. Mza) que participó del estudio.

Según el científico, los molares otorgaron datos más precisos sobre estos roedores y permitieron identificar a las dos especies como pertenecientes a la superfamilia Chinchilloidea, que hasta el momento había sido reconocida únicamente en América del Sur.

Una de las hipótesis que manejan los investigadores, a partir de este descubrimiento, es que estos mamíferos colonizaron el lugar a través de un “puente”, la Cresta de Aves (hipótesis GAARLandia), que unía Sudamérica con las islas del Caribe. Esto permite relacionar, por primera vez, a los roedores del Puerto Rico actual con los roedores sudamericanos y con los restos del animal encontrado, el cual fue denominado Borikenomys praecursor. Todos pertenecerían al mismo grupo, los chinchilloideos.

El hallazgo no solo tiene importantes implicaciones biogeográficas, sino que además permite establecer un nuevo paradigma sobre la evolución de los caviomorfos: “El impacto no solo es importante a nivel paleontológico, por haber encontrado un fósil tan antiguo en las Antillas, sino que interesa a todos los científicos que estudian roedores modernos ya que aporta nuevos datos sobre la evolución de estos animales en Sudamérica”, concluye Pujos.

Fuente: CONICET