Algo huele mal en Neuquén. Las carreras de caballo han tenido ultimamente varias denuncias de sociedes protectoras de animales, y el último fin de semana este submundo manejado por inescrupulosos se cobró la vida un caballo. El hecho sorprende por la falta de humanidad. Una vez terminada la carrera, y de ganarla, un equino cayó desplomado y murió. Nadie de la organización reclamó el cuerpo. 

“Nunca se va a saber qué pasó; pudo haber sido algo que se le dio y le cayó mal, pudo haber andado mal del corazón; es normal que un caballo se muera aunque uno nunca quiere que ocurra eso, por ahí tenía problemas y se esforzó mal. Son casos aislados pero ocurren y el caballo se muere”, dijo el organizador de la carrera del hípico el domingo pasado en Riberas Neuquinas, Vista Alegre, Marcelo Pieroni. Nadie sabe nada, nadie entiende nada. Pero el caballo murió. 

Pieroni tiene el mismo nombre y apellido que su primo, el exintendente y presidente de la Convención del Movimiento Popular Neuquino, Marcelo Pieroni, pero no es político. Consultado por la información de que un animal cayó muerto, el organizador del evento respondió respecto a las versiones que rápidamente se hicieron eco en las redes sociales sobre el suministro de fármacos y productos de dudosa procedencia para explotar al máximo el rendimiento en las pistas.

A causa de ese informe, la fiscalía general inició en agosto una investigación de oficio en el hípico neuquino que sigue su curso y que está bajo la instrucción del fiscal Andrés AzarPieroni se mostró a favor del antidoping y dijo estar en contra de las inyecciones que “dan ventaja”.

Pero tanto Pieroni como Fabián Nieto, el titular del hípico Riberas Neuquinas –donde se realizó la carrera–, reconocieron que nadie controla ni se hacen análisis a los caballos de carrera. Sí hay dos veterinarios en el lugar que indican las condiciones generales de los animales, revisan posibles lesiones y determinan si “está apto” para correr.

El domingo último el organizador anotó a 92 animales y corrieron 80. “Don Kiko” ganó la tercera o cuarta carrera, pasó la línea de sentencia y luego de la “sujetada” se desplomó.

Al animal lo retiraron de lugar y lo enterraron en un gran pozo ese mismo domingo. No hubo denuncia, ni un acta administrativa que diera cuenta de la situación. El dueño no pidió autopsia, no reclamó el caballo (que quedó en el lugar y del que se tuvo que hacer cargo el organizador) y el segundo (o perdedor) no denunció ni planteó actitud antideportiva. Aquí todos se lavan las manos. Nadie se quejó de nada. Formalmentea, no sucedió nada, pero al caballo le quitaron la vida. 

En el hípico de Vista Alegre los encargados de controlar las carreras es el ente que regula el juego en Neuquén, y son muy exigentes con todos, el rematador, los jokeys y el público deben tener seguro, pero se les escapa algo: a los propietarios de los caballos no se les pide siquiera la libreta sanitaria de los mismos.