El chef Emiliano Schobert, de San Carlos de Bariloche, representó a la Argentina en el mundial de cocina Bocuse D’Or, con la preparación de un plato de gallina de Guinea y otro de trucha, acompañados por tres guarniciones y una salsa cada uno, en el marco de las normas de ese certamen bienal.
Schobert, de 40 años y director de El Obrador Escuela de Arte Culinario de Bariloche, se enfrentó con los 24 chefs más prometedores del mundo, seleccionados por una primera instancia argentina –en la que se clasificó en primer lugar- y otra de Latinoamérica, en la que también se impuso, secundado por representantes de México y Chile.
 
En este verdadero mundial de la cocina, Emiliano se trajo otro premio: recibió el galardón a la Mejor Campaña Promocional, por su actuación durante la preparación de los platos en el certamen, mientras por puntaje quedó en el 15º lugar, entre 24 participantes.
La estatuilla del Bocuse D’Or, máximo premio del concurso, fue para el noruego Orjan Johannessen; la de plata, para el estadounidense Philip Tessier, y la de bronce para el sueco Tommy Myllymaki, en tanto Japón obtuvo la distinción por Mejor Pescado, y Hungría una por Mejor Commis (asistente).
El plato le llevó más de cinco horas de elaboración, al término de lo que expresó su satisfacción: “El menú salió muy bien y creemos que podemos tener un buen resultado”, había anunciado. Antes de la premiación y luego de ver las presentaciones de sus competidores, Schobert ya intuía los mejores resultados: “Los grandes candidatos son siempre los países nórdicos, con Suecia y Dinamarca a la cabeza, y desde luego, Francia”.
“La idea del menú es hacer una interpretación de la identidad de la Patagonia a través de los sabores y la estética del viento y el movimiento. El desafío más grande era tener una presentación visual que llame la atención, despierte interés y hacer platos ricos con sabores correctos”, explicó. Además de su capacidad y creatividad culinaria, el chef de San Carlos de Bariloche apostó por la moldería y bandeja originales utilizadas, de artistas y diseñadores también locales, que sorprendieron al jurado según sus propios comentarios. Todo lo que rodea a la elaboración de los platos, definiciones conceptuales y presentación, está vinculado a la distinción que recibió.
“Esta experiencia ha sido realmente transformadora para mí y todo el proceso atravesado hasta aquí también todo un aprendizaje. Haber llegado hasta aquí, la cuna de la cocina, es ya un premio”, sostuvo. En cuanto a la clasificación final, Schobert obtuvo 1.315 puntos y se ubicó en el 15º puesto, delante de Suiza (1.314), Singapur (1.301), Corea del Sur (1.300), Marruecos (1.275), Malasia (1.274, Canadá (1.248), Chile (1.209), España (1.166) y Guatemala, el 24º, con 1.071 puntos.
 
Noruega se impuso con 1.662 puntos, seguida por Estados Unidos (1.653) y Suecia (1.610), los únicos en recibir estatuillas, seguidos de Finlandia (1.599), Japón (1.553), Dinamarca (1.509), Francia (1.484), Islandia (1.435), Holanda (1.423, Reino Unido (1.401), Alemania (1.383), Australia (1.344), Hungría (1.338) y en el puesto 14 Estonia, con 1.324 puntos.
 
El cocinero barilochense relató que desde hace 10 años intentaba clasificar para esta competencia, considerada el máximo evento de la cocina internacional, y al que asistirá con una propuesta basada “íntegramente en la identidad culinaria argentina y patagónica”. Es el sexto chef argentino que llega a la final del Bocuse D’Or, y fue precedido por Darío Gualtieri (1999), Diego Gera (2001), Martín Molteni (2003), Emiliano Sabino (2007) y Juan Pedro Demuru (2011), todos de prestigio mundial.