Fue Uno y la Naturaleza, la experiencia que vivió un joven peruano al limpiar y descontaminar él solo una laguna a la que iba con su padre cuando era niño y que estaba totalmente contaminada. En sólo 15 días de trabajo logro que la laguna Chancay tengo nuevamente peces y flora acuática.

Marino Morikawa se fue a estudiar a Japón a la prestigiosa de la Universidad de Tsukuba, allí se enteró que el humedad de el Cascajo, donde frecuentaba de nino con sus padres, estaba contaminado, el hombre había hecho de este espejo de agua un verdadero basurero. Una especie de lechuga acuática intoxicó a los peces y mató la fauna de la laguna Chancay.

En la universidad había creado un sistema nanotecnologico que reduce la contaminación del agua. De regreso a su Perú natal fue hasta la laguna. Lo que halló fue contaminación y muerte, pero se propuso salvar este rincón que había marcado su infancia. “Cuando venía con mis padres, todo este ambiente era hermoso”, comentó. Pronto supo que sus años de formación académica podían ayudar al medio ambiente.

“No pensé que iba a tener éxito, al comienzo me dijo que iba a tardar seis meses, pero finalmente lo logró en dos semanas”, expresa con orgullo el padre de Marino, quien usando un método simple organizó su epopeya ambiental.

“Quería un sistema mucho más barato que el que usé en Japón, así que usé elementos que conseguí en una ferretería” Dividió el humedal en ocho sectores con cañas de bambú para retirar las lechugas, luego construyó una plataforma de plástico sujeta a tirantes de acero, y allí instaló sus nanofiltros que lograron recuperar la vida en el agua que hasta entonces no la tenía.

Al devolverle nutrientes al agua, la naturaleza hizo su trabajo, en pocos días aparecieron nuevamente plantas acuáticas, tres especies de peces y más de 70 de aves que volvieron a la laguna Chancay.

“Me gustaría que lo que yo vi en el pasado, otros lo vuelvan a ver y a sentir”, expresó al cumplir con su labor. Pero Marino no se siente satisfecho, ahora se ha propuesto limpiar el río Chira y el lago Titicaca.

Nada es imposible, es algo sencillo y ya estoy formando los equipos de trabajo. El Chira lo podemos recuperar en dos año y al Titicaca en seis meses” Un detalle hace que el trabajo de Marino y de quienes lo acompañan sea insuperable: no ganan un solo centavo por la limpieza de ríos y lagunas. “Desde pequeño tuve la dicha de que mi padre me llevaba a la playa, a las montañas y siempre me decía: ‘Antes de pisar la tierra de la Pachamama, primero salúdala’. Eso es algo que hasta el día de hoy hago en cada trabajo o visita que tengo que hacer a terreno. El agradecimiento para todo