Se trata de “Quilletequiam” -que significa “voluntad” en uno de los dialectos de la lengua del pueblo Huarpe- que quedó imposibilitado de volar en 2011 tras ser atacado con un arma de fuego.

En aquel momento, recibió un disparo en el ala y en su pata derecha, por lo que fue rescatado por personal del Área de Flora y Fauna del Gobierno de San Luis y trasladado para su rehabilitación al Programa de Conservación de Cóndor Andino, que funciona en el Ecoparque de la ciudad de Buenos Aires.

Como los ligamentos en una de sus alas no pudieron recuperarse, no se habilitó el regreso a su hábitat natural y se lo destinó a ser anclaje para la especie. Quilletequiam fue trasladado junto a un ejemplar hembra de la misma edad llamada “Konkachilla” a una jaula voladora, en la base del Campo Pailemán, en las sierras de la provincia de Río Negro, como parte de una estrategia que permite que la presencia de las aves funcione como “imán” para los jóvenes cóndores liberados.

El proceso, llamado “anclaje del cóndor al mar”, sirve para afianzar la permanencia de ejemplares en la zona de la liberación y la reproducción de la especie que se encontraba extinta en la zona de Pailemán.

Recordemos que esta especie se encuentra en peligro de extinción, y que es víctima de la cacería, la deforestación (pérdida de su hábitat), la contaminación del aire, agua y comida por la utilización de venenos en la agricultura y la ganadería.