El 25 por ciento de los niños de entre 2 y 10 años que viven en la Villa Rodrigo Bueno presenta una anormal presencia de plomo en sangre y ninguno estaba totalmente limpio de este metal que “puede ocasionar daño en concentraciones bajas, con efectos potencialmente irreversibles”, según un informe publicado el año pasado por Hospital Argerich, que recomendó a la Ciudad la remediación del suelo y el seguimiento sanitario de los afectados.
De una muestra de 100 niños, 25 presentaba valores iguales o mayores a 5 microgramos de plomo por decilitro de sangre (ug/dl) y evaluados tres años después, 4 tenían valores mayores a 5 ug/dl, y ningún niño presentó valor 0. Estos chicos registraron síntomas tales como dolor abdominal, cefaleas reiteradas, constipación, parásitos, anorexia, astenia, infecciones respiratorias recurrentes y diarreas reiteradas, “la mayoría de los cuales se pueden asociar con la intoxicación con plomo, aunque no son exclusivas de la misma”, explica la investigación.
 
En el 2013, en una tercera revisión, sólo 7 de los chicos concurrieron a efectuarse una nueva extracción de sangre y todos ellos continuaban con plomo en sangre, presentando 3 de ellos más de 5 ug/dl, con un pico de 8,9 en uno de los niños.
 
Elaborado a solicitud de la Defensoría del Pueblo, el informe sostiene que “el territorio es altamente vulnerable ambientalmente, dado la presencia de residuos sólidos de diferente origen, a la exposición de las personas a diferentes tóxicos a través del aire, suelo, agua y sedimentos contaminados”, en particular por haber existido allí durante mucho tiempo un cementerio de autos de la Policía Federal.
 
El texto asegura que “a pesar de que la mayoría de los vehículos han sido retirados, el lugar ha sido limpiado superficialmente por los vecinos pero no ha tenido remediación, por lo cual el plomo sigue allí, con el altísimo riesgo que ello conlleva”
 
Por todo ello, los profesionales médicos del Argerich recomendaron al gobierno de la Ciudad “emprender cuanto antes”, la limpieza profunda del suelo, así como “continuar con el seguimiento y control de los niños afectados y sus familias”, entre otras medidas urgentes “en el marco de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires”.