El Chevrolet Cruze es un sedán mediano de 4,6 metros que expresa la nueva personalidad Chevrolet, con un diseño atractivo y de evidente inspiración europea. Días atrás incorporó una nueva motorización diesel de 2.0 litros y 163 CV, donde llega a competir con actores de peso como el Volkswagen Vento y el Peugeot 408. Este propulsor aparece en un contexto del mercado en donde este tipo de motores perdieron demanda por razones impositivas y porque el precio del gasoil ya no es tan atractivo como en otra época. De lo contrario, en varios países de Europa los motores diesel se venden más que los nafteros porque resultan menos contaminantes, más durables y con mayor respuesta y rendimiento.
El Cruze nada tiene que envidiarle. Tiene un habitáculo muy cómodo para cuatro adultos y una impecable posición de manejo para cualquier anatomía, sin importar que las regulaciones de la butaca no sean eléctricas. En esta versión full LTZ se destaca el equipo de seguridad, con seis airbags, control de estabilidad, frenos con ABS y ganchos Isofix, entre otros dispositivos. 
La plancha de a bordo no tiene inyectados blandos, todos son plásticos rígidos pero de buen aspecto, y su diseño es moderno, coherente con las líneas de la carrocería. El habitáculo es cálido, con algunos tonos claros y luminosidad provista por el techo solar, y los apliques metálicos junto con los tapizados de cuero aportan cierta jerarquía.

Nuevo diésel. Primero llegó en version naftera de 1.8 litros y 141 caballos, luego se incorporó un diésel de 2.0 litros y 150 CV y ahora le llegó el momento a un Nuevo 2.0 Diésel pero de 163 lo que transforma al Chevrolet Cruze en el auto gasolero más potente de su segmento. La potencia es más que suficiente para otorgarle buenas aceleraciones. Arranca muy bien desde la zona baja del cuentavueltas. La caja automática de sexta le otorga una respuesta satisfactoria y con ella obtiene excelentes valores de consumo, velocidad y aceleración. Por ejemplo, con un litro de gasoil premium puede recorrer más de 15 kilómetros por litro si se combina un circuito de ciudad y ruta. Su velocidad máxima es superior a los 210 km/h y su aceleración de 0 a 100 km/h es inferior a los 10 segundos. También las recuperaciones son para destacar ya que de 80 a 120 km/h utiliza solo 8 segundos. Este propulsor es de última tecnología y se luce por un bajo nivel de ruido y vibraciones.
El Cruze es uno de los autos más equilibrados a nivel de suspensiones, con un adecuado comportamiento dinámico sin alterar el confort de marcha en ciudad, donde se manifiesta suave si los neumáticos se inflan con la presión adecuada. Sólo hay que prestar atención en baches y cunetas ya que es propenso a tocar en la parte baja de la trompa. En curvas se inclina un poco pero dobla seguro, firme, y raramente debe intervenir el control de estabilidad. Tampoco el ABS se active prematuramente, lo que habla de la eficiencia de los frenos, que detienen el auto en 41 metros rodando a 100 km/h. Un par de luces de xenón le sentarían bien para mejorar el nivel de seguridad.
Teniendo en cuenta sus niveles de calidad, confort y equipamiento, el precio del Cruze es coherente. Y más sabiendo que, como todos los “extra-zona” debe pagar un arancel de importación del 35%. Pero a 178.000 pesos, es más caro que el Peugeot 408, con similar equipo y motor de 115 caballos. El Cruze Diésel trae consigo importantes argumentos para posicionarse con autoridad dentro de su categoría. A pesar de que se lo produce en Brasil, este mediano todavía sigue siendo importado de Corea por el tipo de cambio y porque la planta del país vecino está acomodándose al nivel de demanda.