Cuando tenía 17 años, Agustín empezó a investigar sobre la temática, hizo cursos de programación y estudió con tutoriales en internet. “En ese momento en el colegio en la clase de física nos daban fórmulas y problemas y se me ocurrió hacer una aplicación para resolverlos. Fue más que nada para probar si me salía y obvio la profesora estaba al tanto y me alentó a hacerlo“, expresó este jóven entrerriano que comenzará a cursar el próximo año la carrera de Ingeniería Informática en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y explicó cómo nació la idea de crear el drone acuático:

En la escuela teníamos una feria de ciencias en la que yo formo parte de un grupo junto a otros 10 chicos. Un día el profesor que coordina el grupo nos contó que estaba practicando windsurf y que al salir de la laguna su traje tenía manchas y puntos blancos por todos lados, y nos explicó que eso era exceso de sal en el agua. A raíz de este problema decidimos hacer un drone que navegue por la laguna, analice el agua y nos brinde información en tiempo real, para así saber el estado del agua y a partir de eso buscar soluciones o pensar qué podíamos hacer”, explicó a Infobae.

El drone es totalmente autónomo y tiene detectores de sal en el agua, mide la conductividad y cuenta con un peachímetro o potenciómetro, que indica el PH. “Lo último que le agregamos es una placa wifi, ya que antes lo hacíamos funcionar con una antena que nos tiraba los datos, pero teníamos problemas con la distancia y ahora lo resolvimos”, contó el joven entrerriano cuyo invento fue presentado con éxito en ferias de ciencia a nivel departamental, provincial y nacional.

Somos un grupo que trabajamos en conjunto, esto no fue de la noche a la mañana: pasamos mucho tiempo en la escuela, había días que nos quedábamos 12 horas y siempre se nos ocurre algo que mejorarle“, enfatizó Agustín, quien brindó una charla en TED-Ed Weekend sobre cómo todos pueden animarse a pasar de ser usuarios a “crear tecnología”.