“La debilidad que tenemos para acceder a cierta tecnología, hizo que potenciáramos nuestras capacidades recursivas; es decir, aprendimos a hacer con poco y eso nos llevó al triunfo”, expresó con orgullo Lucas Orozco, miembro del equipo que logró conseguir el subcampeonato en un mundial de Robótica que tuvo lugar en Alemania.

Los jóvenes de San Luis compitieron junto a equipos de Austria y Alemania. El objetivo de la competencia era crear un robot rescatista que fuera útil para trabajar en el socorro de vidas humanas ante un escenario de catástrofe. Los puntanos se divieron en dos grupos, el Iron Fénix Group y el ULP Robotics. Pasaron un día sin dormir para lograr llegar a la meta. Lo lograron.

Con edades que van dentre 16 y 18 años, ganaron el subcampeonato, y pusieron a Argentina en el podio de la robótica rescatista mundial. “Estar ahí y dar lo mejor de uno, en un tiempo determinado, es una experiencia que no se tiene previamente y fue algo hermoso lo que pasó”, detalló Juan Fernandez, un merlino de 16 años.

Las reglas del Campeonato determinan que el desafio se les avise a los equipos menos de 24 horas antes de comenzar la fase final del mismo. Los argentinos debieron hacer el androide con equipos de Austria y Alemania, con quienes se comunicaron en ingles. 

Creemos que los robots tienen que estar al servicio de las personas y ser una ayuda, por eso elegimos el rescate en línea y en laberinto”, agrega Lucas. La discuplina en la que salieron segundos se llama Liga de Rescate RocoCup, y se inluyó en la competencia en el 2001 a raíz del terremoto de Kobe en Japón. La idea es crear robots que ayuden a prestar socorro a personas en situaciones de desastres naturales.

Una vez que hicieron el robot tuvieron que llevarlo a la práctica, para tal fin tuvieron que trasladarlo a un hospital de Liepzing y trabajar como si ese lugar estuviera en un escenario de catástrofe, debieron conducir el robot sobre paredes tiradas para llevar kits de ayuda a personas que estaban atrapadas en ellas.

David Rivero, uno de los profesores que acompañaron a los jóvenes reconoció que “la experiencia nos permite estar en contacto con las ligas mayores, donde los chicos pudieron ver lo más avanzado en robótica, prototipos con homologación y trabajos de investigación super interesantes que fijan nuevos objetivos para nuestros talleres”.

“Los jóvenes supieron sortear las diferencias tecnológicas, resolviendo por otros caminos, donde la colaboración y el compañerismo fueron fundamentales”, definió. “Poder estar en contacto con tanto potencial tecnológico nos da la pauta de que en San Luis vamos por el camino correcto y es un incentivo para seguir creciendo y trabajando con cada vez más chicos, porque lo que hacemos en los talleres de la Universidad de la Punta no se ve en el resto del país y el mundo”, aclaró.

Hoy, los subcampeones Ezequiel Córdoba (17), Lucas Orozco (18), Federico Cravero (17), Agustín Mazza (17), Juan Fernández (16), Guido Queiroz (17), Maximiliano Guerrido Otín (17) y Lihuén Cabrera (17), están felices pero los laureles sólo le produjo redoblar su compromiso ya que se están preparando para el próximo Campeonato en Nagaya, Japón 2017.