Con una impresora 3D y una plataforma de hardware abierto, un estudiante avanzado de Ingeniería Industrial de la Universidad de San Martín (UNSAM), desarrolló el prototipo de un brazo mioeléctrico.

Con la idea de poner su invento a disposición de personas de bajos recursos que tengan miembros amputados, Luis Sandoval, expresó: “La idea se me ocurrió porque yo trabajo como administrativo en el Instituto de Ciencias de la Rehabilitación y el Movimiento (Icrym) de la Unsam, donde van pacientes de bajos recursos que no pueden acceder a una prótesis mioeléctrica porque son muy caras (a partir de 30.000 pesos)”.

El estudiante, de 42 años, comenzó a trabajar en el desarrollo de esta prótesis dentro del marco de su tesis de graduación. El primer prototipo fue presentado el último fin de semana en la Exposición Internacional de la Industria Eléctrica, Electrónica y Luminotécnica BIEL Light + Building, que se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires.

“El brazo está armado y funciona, pero todavía no se podría montar en un paciente porque los motorcitos no resistirían el peso necesario. Es decir, funciona pero hay que mejorarlo”, aclaró el estudiante.

Sandoval utilizó una impresora 3D del Instituto y la parte electrónica la configuró con la plataforma de hardware abierto Arduino, una pequeña placa de bajo costo que se emplea para desarrollos robóticos.

La misma fue dar un paso más para asistir a pacientes con amputaciones y así, en lugar de trabajar con prótesis mecánicas -que suelen tener limitaciones de movimientos porque necesitan de la energía propia y requieren hacer movimientos de tensión para su funcionalidad-, enfocarse en prótesis mioeléctricas.

“Acá es donde podemos incluir a la tecnología y la ingeniería”, remarcó Sandoval, ya que este tipo de prótesis incluyen sensores que captan el movimiento de los músculos y llevan el impulso a un motor, el cual gira en una u otra dirección según el impulso que le llegue.

El brazo actuaría como una tenaza, con articulaciones en los dedos y tal vez la muñeca. Es decir, sería como un brazo estático, donde hay un movimiento de pinza en la mano”, explicó.

Según las estimaciones del estudiante, su idea es contar hacia febrero o marzo de 2018 con un modelo terminado para probarlo en personas.

“Lo que necesito ahora es tiempo para una mayor investigación en cuanto a materiales que resistan el uso y apoyo económico para afrontar los gastos”, analizó.

“Mi intención no es comercializar las prótesis, sino poder ponerlas a disposición de pacientes con bajos recursos. Es decir, no quiero ganar dinero con esto sino ayudar a las personas“, aclaró el hombre, que vive en la ciudad bonaerense de Gregorio de Laferrere. “La verdad, darle una calidad de vida diferente a alguien para que pueda desenvolverse mejor me haría sentir muy pleno. Que un persona algún día lleve como brazo las prótesis que estoy desarrollando me haría muy feliz”, expresó el estudiante.