Desde hace 8 meses, Ricardo Ayusa, un hombre de 67 años que trabaja de soldador en Plottier, provincia de Neuquén, puso en marcha un comedor comunitario en dicha ciudad, donde recibe a 40 o 60 madres que van a comer con sus hijos los fines de semana.

El único sustento de este emprendimiento solidario es lo que gana como soldador y como sereno, además de colaboraciones que recibe por el emprendimiento.

Como indica el medio LMNeuquén, la historia del ‘Tucu Ayusa’ es digna muestra de ejemplo y esfuerzo, que ya se reflejaba desde pequeño. Incluso el mismo protagonista recordó un diálogo que tuvo con su mamá cuando no tenía más que 8 años: “Yo no quería comer y mi mamá me decía: ‘Si no querés comer, papá se va enojar’ y yo, que le tenía respeto a esa amenaza, le contesté: ‘Hagamos un trato, mamá: póngame comida en un carrito y voy a repartirla por las chacras. Después vengo y como todo lo que usted quiera’. Ya era algo que tenía conmigo. Nací así, altruista”.

Ricardo recalcó que el amor por los que más necesitan es el motor de su iniciativa. “El amor de mi vida son los pobres. Esa es mi estructura donde soy feliz”, enfatizó. Y así surgió la chance de poner en marcha el proyecto en barrio Los Hornos, con la colaboración de la encargada del centro de salud, que le facilitó el lugar. Ahí juntó unas banquetas, ollas y cubiertos que había comprado, y la primera vez cocinó guiso.

Así se sucedieron los días y las comidas, y la gente se fue sumando. “Tengo la fe en que esta situación de desigualdad va a cambiar algún día”, reflexionó al tiempo que se lamentó de que algunos fines de semana no tiene ni parar comer él mismo. “A veces no tengo ni para comer yo. Pero me voy a recuperar. Voy a hacer todo lo que pueda para terminar con la desigualdad”.

Quienes deseen colaborar pueden acercarse al barrio Los Hornos o llamar al 2996298751.