“Urbanas. Leyendas de Ciudades” es el título del libro que el matrimonio de escritores Graciela Repún y Enrique Melantoni acaban de publicar y que cuenta en historias en clave juvenil los relatos orales que se han ido pasando de generación en generación en los últimos años en nuestro país.

“Las leyendas están ligadas a elementos precisos de la comunidad e integran nuestra memoria colectiva porque se refieren a ciertas personas en particular, a sucesos o tiempos determinados ubicados en zonas reconocibles”, afirma Repún. El libro refleja algunas historias que son actuales en ese inconsciente colectivo que cruza la realidad del país.

“De iglesias y de amores”, uno de los relatos, cuenta la vida y muerte de Felicitas Guerrero, “De depósitos bancarios y de otros depósitos”, la leyenda de los fantasmas del Banco Nación, y “De hamacas y periodistas”, el caso de la hamaca que se movía sola en una plaza del pueblo de Firmat, en Santa Fe.

En una reciente entrevista a Télam, la escritora se refirió al corpus de su obra. ¿Por qué Urbanas? “Porque hay que reconocer que es inquietante y a veces hasta pavoroso, que nos cuenten un hecho que sucedió o está sucediendo cerca de nosotros. Sin importar que sepamos que esas mismas leyendas reaparecen en otras fronteras y culturas también contadas como si fueran propias. El miedo sigue siendo el mismo. Además, las leyendas urbanas son historias contemporáneas, historias que provocan fascinación, extrañeza o rechazo”

En un país tan extenso como el nuestro, dentro de cada una de sus regiones, las leyendas urbanas se multiplican, para hacer este libro, el dúo de escritores debió hacer una curaduría de historias. “En principio elegimos las que pensamos que podían transmitir una atmósfera especial, así fuera desconcierto, intriga o melancolí­a. Nos interesó, por ejemplo, el misterio que envolvió la muerte y luego el pase a la devoción popular, del tucumano Andrés Bazán Frías. Nos gustó la historia del payador Juan de la Cruz Cuello, un experto en armas, caballos, amores y payadas, y cómo fue acusado de enemigo público por Juan Manuel de Rosas al no haber aceptado ser parte de la Mazorca”, afirma Repún.

“Aunque la mayor parte de lo que escribimos es para chicos y la leyenda no tiene complicación argumental porque se compone de una secuencia corta de motivos, cada instancia del trabajo llevó su tiempo y dificultades”, explicó la autora. “Algunas historias quedaron afuera, por ejemplo el Golem de Once”, agrega.

Los tiempos que corren no son fáciles para el mundo editorial. El aumento de los costos y la falta de políticas públicas que incentiven la edición y la lectura, son algunos de los temas recurrentes y preocupantes de escritores y editores. “Nos preocupan las políticas culturales. No sabemos si se reanudará el Plan Nacional de Lectura que permitía un acceso parejo a los libros en las escuelas. En la feria, encontramos bibliotecarias estaban preocupadas por el presupuesto de la CONABIP. ¿Cómo puede desarrollarse el género si hay menos editoriales o publicaciones? ¿Qué lectores podremos tener si no les llegan nuestros libros?”.