En 2011, un pescador brasileño retirado que vive al pie de una de las playas del estado de Rio de Janeiro, salvó a un pingüino que se encontraba tendido en las rocas, moribundo y cubierto de petróleo. 

Desde ese entonces, este jubilado llamado Joao Pereira de Souza recibe cada año la visita de este animal a quien bautizó como ‘Dindim’. El pingüino pasa ocho meses en Brasil junto a su salvador, y el resto del tiempo en las costas de Argentina y Chile para alimentarse.

‘Lo quiero como si fuera mi hijo y creo que él también me quiere’, declaró a los medios este hombre de 71 años.

Podés mirar el video en Pulso Urbano.