Por Leandro Vesco / Fuente: IngofeI

Sólo con fruta orgánica y azúcar, el productor neuquino Juan José Ferri conquistó a los comerciantes chinos, que esperan ansiosos el primer envío de muestras para vender sus dulces del otro lado del mundo. Por estos días, Ferri reparte sus energías entre la creación de nuevas variedades de mermeladas y la preparación de las encomiendas con barras de membrillo que mandará para deleitar los paladares orientales. En ese contexto, sus dulces artesanales fueron una novedad y recibió varias propuestas de compra, aún cuando sus potenciales clientes no conocían algunas frutas.

Ferri fue pionero en el cultivo de frutas finas en la ciudad de Neuquén y, ante la dificultad de sostener su chacra, se dedicó a fabricar dulces artesanales. Su secreto es una combinación precisa entre sus dos únicos ingredientes, que permite la conservación dentro del frasco por tres años, como mínimo. A esta fórmula mágica la bautizó “Talzauber” (vocablo alemán que significa “encantador del valle”).

Desde hace años vende su producción en supermercados y reposterías de la capital neuquina, así como en algunas despensas del Alto Valle. Hace un mes le llegó una invitación del Consejo Federal de Inversiones para mostrar lo que hacía en una feria de alimentos con comerciantes chinos. 

Superando las barreras idiomáticas y culturales, el productor neuquino se las ingenió para explicar a los chinos que no usa conservantes ni colorantes y que parte de la fruta elegida la cultiva él mismo en su chacra de Valentina Sur. “No sabían qué era un membrillo y por eso estoy armando ahora muestras para mandar; hay un potencial interesantísimo”, remarcó.

En diálogo con la prensa, Ferri explica que su capacidad máxima es de 1500 frascos por día y no tiene cuentas bancarias, se maneja al contado. Ferri es un sobreviviente de las sucesivas crisis económicas del país. Dos veces perdió todo y volvió a empezar de cero. Cuando un hombre tiene empuje, nada lo puede derribar. 

 

Productor de Neuquén