Sólo una mujer en todo el país continúa tejiendo usando seda silvestre, o coyuyo, como se la conoce popularmente en Catamarca. Un proyecto busca proteger esta técnica ancestral para que no se pierda, el proyecto es impulsado por una diseñadora textil y ya cuenta con fondos provenientes del la Unesco.

El proyecto tiene por nombre “Seda del Monte, Tesoro Escondido” y tiene como objetivo proteger la técnica de obtención, hilado y tejido de la seda silvestre catamarqueña. Ancasti es el pueblo donde concentra la mayor producción de esta seda, y fue esta localidad desde donde históricamente se produjeron las mejores tejidos hechos con coyuyo. La diseñadora textil a cargo de la idea es Martina Cassiau, junto con un equipo integrado por Lucio Agustoni, Joel Flores y Marcia Vergara. A fines del 2016 obtuvieron fondos del área de Patrimonio Cultural Inmaterial de Crespial-Unesco.

La seda silvestre es producida por una mariposa que se llama purucha, pulucha, cuncuna, punpuna o coyuyo. Los capullos se ven en el bosque nativo, una vez recolectados son procesados. Los tejidos hechos con este material son únicos en su género. La técnica del hilado y el tejido con coyuyo están en extinción. Doña Paula Romero de Quiroga, tiene 80 años, y actualmente es la única mujer en Ancasti que continúa trabajando la seda, ella la recolecta, procesa y luego teje. Sus tejidos son reconocidos en toda la provincia.

El proyecto se basa en transmitir las enseñanzas de Doña Paula. La abuela enseña a un grupo de mujeres en un taller donde el secreto del tejido con el coyuyo se comunica, sus alumnas aprenden a hilar y a tejer con este técnica que se instala como un eje intangible en el que se asienta la identidad de toda una comunidad. El tejido con coyuyo es una expresión cultural que ha estado presente en Catamarca desde hace mucho tiempo. Los pueblos originarios fueron los primeros en conocer la técnica que hoy resiste al paso del tiempo.