El 31 de Diciembre los ambientalistas que resisten con un acampe el ingreso de material y granos a la planta que Monsanto pretende hacer en la localidad de Malvinas Argentinas (Córdoba) tuvieron un “regalo” de fin de año: el fiscal Chiappero ordenó el desalojo inmediato del bloqueo a la planta. Desde ese día, este grupo de personas que han resistido desde el año 2013 contra el gigante mundial de las semillas transgénicas y de los agrotóxicos más poderosos esperan que se haga presente la fuerza pública. 

Sorprendidos por la decisión del fiscal, ya que desde enero de 2014 rige una medida cautelar de no innovar que impide que se continúe avanzando con la construcción de la planta hasta tanto no se realice el estudio de impacto ambiental, las organizaciones ratificaron que continuarán en el lugar y así lo están haciendo, más unidos que nunca en esta cruzada ambiental.

Como habían anunciado, durante la mañana del 31 presentaron en Tribunales un pedido de nulidad a la medida de Chiappero. “Con esta orden se permitiría el ingreso de personas y de cosas en el predio de Monsanto, lo que vendría a contrapelo de lo que ha resuelto de forma definitiva la Cámara Laboral a través del juicio de amparo en el cual se ha dictado una medida cautelar a favor de los vecinos de la Asamblea de Malvinas. Dicha cautelar dispone que la Municipalidad no puede autorizar ningún tipo de ejecución de obra hasta tanto Monsanto no presente un nuevo estudio de impacto ambiental“, explicaba esa mañana Darío Ávila, abogado de las organizaciones. 

No obstante, desde el mediodía del 31, momento en que vence el plazo establecido por el fiscal, los acampantes han redoblado precauciones. Aunque admiten que el incumplimiento daría lugar a la intervención de fuerzas policiales, hasta el momento no se ha reportado presencia policial en la zona. La resistencia, como siempre lo ha sido, es pacífica y fundamentalmente de concientización sobre los efectos nocivos para la población que traería la apertura de la planta.

“Somos conscientes que esta orden se envía un 31 de diciembre, lo cual es tan sucio como estratégico. Por eso, aunque no sea legal lo que hacen, pueden actuar. Si quieren sacarnos, no les importará mucho la legalidad”, expresaron los acampantes a medio de comunicación local.

“En cualquier momento puede venir la Infantería. Puede ser esta tarde, por la noche e incluso a medianoche. Se pueden desplegar rápidamente. Esperamos que no haya represión, porque nosotros defendemos la vida”,  indicó Medardo Ávila Vazquez, coordinador de la Red universitaria de Ambiente y Salud y Médicos de Pueblos Fumigados.

En tanto, el Dr. Merardo Ávila, miembro de la Red de Pueblos Fumigados, redactó un informo sobre la planta de Monsanto en Malvinas Argentinas y cómo impactaría en la población. Así contaminaría la planta: 

La planta va a tener 240 silos grandes de 150 toneladas, que son galpones circulares donde almacenan, seleccionan y secan granos de maíz.  Estos silos gigantescos tienen que mover el grano, tienen que airearlo, porque de lo contrario empiezan a fermentar y entran en combustión y explotan. Ese movimiento de los silos de maíz va desprendiendo una cascarilla, como una arenisca del revestimiento que tiene la semilla. Esa cascarilla vuela, por la corriente de aire que tiene el silo que lo hace desprender por la parte superior. 

Esa batería gigantesca de silos está puesta justo al noroeste del pueblo, que es de donde viene el viento la mayor parte del tiempo. Va a ir tirando esa nube de cascarilla. Nosotros tenemos medido en muchos pueblos que los residuos de esas cascarillas tienen gran cantidad de productos químicos: glifosato, atrazina y otros. Aparte, los silos se llenan de insectos que se alimentan de los granos, y ahí es donde le echan los insecticidas.

Van a usar una serie de productos que son neonicotinoides para proteger el lugar. Otro proceso de contaminación: el curado de la semilla, que significa cubrir con una capa insecticida persistente a las semillas, darle como un latex que quede impregnada y no se vaya rápidamente. Eso tiene el objetivo de que cuando las estén comercializando no sean atacadas por bichos y cuando la siembren tampoco las ataquen gusanos. 

Todos esos productos que van a usar para curar las semillas se echan en enormes piletones donde van a usar más de millón y medio de litros de agroquímicos. Eso necesita 600 mil litros diarios de agua. Toda esa agua contaminada no sabemos dónde la van a tirar. Hay estudios científicos ya publicados que muestran como en la Argentina la gente que vive alrededor de los silos tiene una alta tasa de problemas respiratorios como el asma. Hay una planta que es un tercio más chica que está en Rojas, provincia de Buenos Aires. Ellos tienen grandes problemas porque no consiguen personal para esa planta: se enferman. Y si pensás que Malvinas es el pueblo más pobre de Córdoba según el último censo, la gente tiene mucha necesidad de trabajo y va a estar dispuesta a trabajar”.

ESCUCHÁ LA CONFERENCIA DE PRENSA DE LOS ACAMPANTES: