Los pueblos del interior misionero muestran la desigualdad social que existe en nuestro país, en el paraje Mavalle (Departamento Cainguás) viven alrededor de 100 familias a las que hace once años se les rompió la única bomba de agua que les permitía tener agua potable. Luego de más de una década de reclamos, la situación no ha cambiado. Deben buscar agua en una vertiente donde el agua no está en buenas condiciones.

A menos de dos horas de Posadas, estas familias se han cansado de reclamarle a la Municipalidad de Cainguás y a la Cooperativa encargada de abastecer con agua potable.  La historia demuestra el poco interés de los políticos por ayudar a los habitantes de los pueblos que deberían defender y proteger con políticas que les aseguren al menos los servicios básicos para sobrevivir.

La Cooperativa de Agua y Electricidad Cainguás en el año 2014 hizo un pozo en el paraje y llevó caños para comenzar a realizar el ansiado tendido de red de agua potable. Una bomba extraía el agua del subsuelo que abastecía a la población. La red se hizo a medias y la bomba se rompió al año, y nadie llegó para arreglarla. Desde aquel entonces caños y bomba están secos y los habitantes del paraje deben buscar agua a pie a una vertiente que está alejada de la población.

Los vecinos responsabilizan al Intendente Eldor Hut y a la Cooperativa de Agua y Electricidad por la situación. En una asamblea hicieron nuevamente una nota con las firmas de todos los habitantes del paraje y se la entregaron al Diputado provincial Héctor “Cacho” Bárbaro con la esperanza de que este edil se ocupe del tema. Una nueva promesa ilusionó a los sedientos pobladores de Mavalle: este diputado aseguró que se iría a poner en contacto con Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS). La respuesta aún espera.

“Somos unas cien familias las que sufrimos este problema. Por eso decidimos juntarnos y armar una nota con la ayuda de la directora de la Escuela 78  y le entregamos al diputado Bárbaro, para que pueda gestionar con la gente del Imas”, comentó al diario Primera Edición Marcos Dorneles, un pequeño productor que vive a dos kilómetros del paraje.

Once años sin agua potable, en un territorio donde en verano las temperaturas superan los 45 grados. Estas familias deben sobrevivir como pueden, allí los slóganes de la política se desvancen en la cruda realidad de un país en donde los dirigentes políticos aparecen cada dos años con sus boletas prometiendo lo que jamás cumplirán.