Las ganas de volver a su hogar fueron demasiado fuertes. La naturaleza hizo luego el resto. “Inky” es un pulpo y hasta hace unos días una de las atracciones del Acuario Nacional de Nueva Zalanda. Hace unos años fue trasladado allí cuando un pescador lo rescato tras haber quedado atrapado en una trampa para langostas. En el acuario lo cuidaron y fue exhibido hasta hace unos días atrás. Compartía pecera junto a otro pulpo, pero Inky tenía en mente el Gran Escape, hace unos días atrás volvió al mar.

La semana pasada cuando se abría el acuario vieron que en la pecera de los pulpos, la gran celebridad no estaba, sólo estaba su compañero de cautiverio. Pronto los encargados supieron que Inky había escapado. Una de las particularidades de Inky fue su extrema inteligencia, que asombró a todos desde el primer momento. “Tenía una inteligencia excepcional, era capaz de utilizar herramientas simples“, comenta un empleado del acuario. Desde la Institución creen que se pudo escapar aprovechando la apertura accidental de la tapa del tanque que daba a la tubería de desagüe de 50 metros que da directamente a la Bahía de Hawke, al este de la Isla Norte del país.

Inky usó su inteligencia para poder volver a su hogar, el mar. A pesar de que era muy querido en el Acuario, la noticia de su escape fue bien recibida por la comunidad que lo cuidada, aunque nos deja muy en claro que encerrar a especies acostumbradas a la libertad no es bueno. Lo que sí quedó en claro es que mientras todos pasaban y lo veían en la pecera, Inky pleneaba su escape perfecto.

 

“La gran evasión”, podemos leer en este tuit del Fondo Mundial para la Naturaleza en Nueva Zelanda: