La sentencia señala una verdad, “Todos tenemos capacidades diferentes”, afirma Lorena Corio, creadora del proyecto inclusivo laboral “Rañatela”, que emplea a personas con descapacidades intelectuales, psicomotrices e hipoacusia y que todos los días hacen bolsas ecológicas de friselina o papel en la ciudad mendocina de Maipú.

Hacen por día 40.000 impresiones serigráficas en las bolsas, pero también imprimen telas que serán usadas para abastecer a una cadena de hipermercados. “Empezamos en un taller más chico y luego el municipio de Maipú nos apoyó y nos cedió este lugar en comodato donde empezamos con la confección de artesanías en cuero y madera con la idea de venderlos en Europa, aunque fracasamos”, comenta Lorena Corio, quien trajo la idea de hacer el taller “Rañatela” de Italia.

Aquel fracaso las fortaleció porque se unieron aún más y ganaron “un proyecto del municipio y compramos unas máquinas de serigrafía usadas que un señor nos las vendió con su cartera de clientes”, de esta manera comenzaron a pensar en que era posible hacer de este taller un lugar que pudiera ser la fuente laboral de personas con discapacidades diferentes. Marcos Rodriguez es quien hace las capacitaciones, aprendió el trabajo por un compañero del taller y ahora él es quien enseña.

Coria recalca que en Europa las cooperativas pueden tener trabajadores con discapacidades amparados por la Ley “pero en Argentina aún esperamos que se reglamente la Ley de Talleres Protegidos que, aunque está aprobada, no está reglamentada” Si esta ley en nuestro país se reglamentara “podríamos crecer y aumentarles la pensión a los trabajadores de $ 900 mensuales al 40% del salario vital y móvil”.

“Gracias a Dios tenemos clientes grandes como Falabella, Farmacity, Wallmart, o Carrefour que conseguimos a través de la Asociación Redactivos, que desde Buenos Aires fomenta la autonomía social y económica de los trabajadores con discapacidad, generando -al mismo tiempo- auto-sostenibilidad para los programas de la Usina Asociación Civil

“Ellos consiguen los clientes, nosotros les mandamos el pedido y luego esas bolsas vuelven a Mendoza a través de los hipermercados. Nuestro gran crecimiento y ventas a gran escala tuvo que ver con ellos”, afirma Lorana Corio.

Los productos que hacen en Reñatela van desde cajas de cartón para deliverys, ecobolsas y bolsas de papel. “Dios nos ayuda a cumplir nuestros objetivos como el de seguir creciendo, llegar a otros clientes y cuando las bolsas pasen de moda poder tener otros productos que nos permitan perdurar en el tiempo”

Todas las empresas y particulares que deseen encargarle trabajos a la Cooperativa Reñatela, puede comunicarse con ellos por medio de las redes sociales.  “Todo empieza con una buena idea ¡Nosotros nos encargamos de hacerla realidad!”.