Julio Verne inmortalizó el lugar y situó su novela “El Faro del Fin del Mundo” en el mismo sitio en que los seis tripulantes del velero Galileo se hallan en estas horas esperando que el clima sea bueno para llegar hasta el sitio exacto en donde los ingleses hundieron el crucero General Belgrano, donde murieron 323 soldados argentinos en esa guerra inexplicable que se batió en las Islas Malvinas.

El Velero Galileo zarpó el 15 de enero desde el puerto de Bahía Blanca, y desde allí fue bajando por la costa patagónica con el propósito de arrojar cartas de familiares de aquellos soldados muertos el 2 de mayo de 1982, cuando el Crucero fue alcanzado por un torpedo británico. La parada final es Puerto Perry, en la Isla de los Estados, donde la Armada Argentina tiene un apostadero. Último rincón del mundo donde la civilización tiene su presencia.

El lunes hicieron el primer homenaje en San Juan de Salvamento, donde se halla el Faro del Fin del Mundo. “Hasta ahora han tenido una navegación espléndida, con vientos suaves y buen tiempo. Ahora tienen que aguardar las condiciones para cruzar el Estrecho de Le Maire y dirigirse hacia el Canal Beagle rumbo a Ushuaia, donde podrían llegar entre mañana y el sábado”, comentó a la prensa Victoria del Vacchio, miembro de la expedición.

La idea de llevar cartas y arrojarlas en el lugar donde se hundió el Belgrano fue de Nilo Navas, ex combatiente de Malvinas y sobreviviente del hundimiento. La tripulación del Galileo lo completan el Capitan Andrés Antonini, su hijo Facundo, responsable de la radarización y las comunicaciones, Jorge Patoco, Mario Monserrat (contramaestre) y Matías Miguez (encargado de cubierta y navegante).

El Galileo llegó el 23 de enero a la Isla de los Estados, donde el Crucero General Belgrano en 1982 realizó la parada final hacia el que fue su último viaje. “La luz del Faro del Fin del Mundo fue la última imagen de nuestro continente en aquella noche de 1982. En homenaje a ello, los accidentes costeros de la isla llevan el nombre de los héroes”, recordó Navas.

La tripulación del Galileo descendió del velero y fueron hasta la solitaria casilla de madera octogonal donde se halla el faro del fin del mundo. Allí hicieron un “emotivo y sentido” acto donde se colocó una placa con la leyenda: “Las Islas Malvinas son argentinas. Honor y gloria a los que participaron en la guerra contra el Reino Unido en 1982”.

“Documentamos todo. Dejamos banderas y firmamos los libros de visita. Fueron dos horas intensas antes de volver al barco”, contó Navas en una comunicación por radio. “A casi 35 años, la guerra sigue doliendo. Malvinas es aún una deuda. Por eso debemos profundizar el proceso de malvinización, promoviendo las acciones que pongan en valor el coraje, la entrega y el sacrificio de nuestros muertos y de quienes sobrevivieron. Esta placa apunta a fortalecer nuestra identidad y a reafirmar nuestros derechos”, afirmó el ex combatiente.

Desde aquí partirán hacia Ushuaia donde atracaran en el Club Náutico de la ciudad más austral del mundo. Donde se unirán a ex combatientes fueguinos quienes los despedirán hacia el que será el último destino de esta travesía: el lugar exacto dónde se hundió el General Belgrano, Latitud 55° 24´S y Longitud 61° 32´ W. Allí arrojarán al mar una caja inviolable con cartas de los familiares que perdieron su vida en aquel frío 2 de Mayo cuando la historia cambió para siempre.