La hidroponia es una forma de cultivo no tradicional que utiliza soluciones minerales acuosas en vez de tierra, un vivero de estas características abastece de alimentos orgánicos a restaurantes de Bariloche, se trata de una experiencia única en el país ya que cuenta con 4500 plantas de diferente variedades.

El vivero se llama “Hidroflora” y lo atienden Silvina Beltrán y Diego Mingorance, la primera hace cinco años trabajaba en la municipalidad y decidió cambiar de vida y dedicarse a este proyecto. Comenzó a buscar información sobre esta forma de cultivar sin tierra por internet, la pareja comenzó a sembrar en su casa, a orillas del lago Moreno. La hidroponia significó una solución ideal ante la rigurosidad del clima, que no permitía el cultivo tradicional.

En una entrevista al diario Río Negro, Silvina cuenta que “A través del agua, se le aporta a la planta todos los nutrientes que necesita. Es como darle comida balanceada. De esta forma, no tenés las enfermedades que tienen las plantas de tierra. Es más fácil ser orgánicos en hidroponía que en tierra. Y las plantas crecen un 60% más rápido que en tierra”, comenta Beltrán.

El vivero cuenta con 4500 variedades de plantas, sólo de tomates tienen cinco clases, cherrys, peritas, amarillos, azules y violetas. El diseño del vivero estuvo a cargo de  Diego Mingorance, quien trabaja en el INVAP y creó el invernadero hidropónico en 68 metros cuadrados, el resultado fue exitoso y han recibido consultas de todo el país, incluso lo han llamado de la base Marambio para pedirle asesoramiento para el invernadero hidropónico que funciona allí.

“Me puse a investigar los distintos tipos de sistema. Y son dos: la técnica de la película de nutriente permite que el agua recircule. Nosotros usamos un sistema de caños de PVC donde la planta está suelta. Pero también tenemos el otro sistema en el que la raíz se apoya en un sustrato que no es tierra. Usamos turba y perlita para sujetar a la planta y ambas tienen una capacidad de retención del agua alta. Se riega y, cuando la planta necesita el agua, simplemente la toma”, detalló.

El clima patagónico no influye en el funcionamiento del vivero, que cuenta con dos estufas de 9000 calorias que no tienen salida al exterior, ya que el monóxido de carbono ayuda al crecimiento de las plantas. “Sólo necesitan ocho horas de luz por día, sino reciben más se estresan y dejan de crecer”, afirma Silvina. Además de frutas y hortalizas, cultivan plantas medicinales, Silvina comenta que hace un tiempo atrás consiguió kale “un repollo de Noruega con alto potencial en calcio” que usa un médico de la ciudad.

“Hay otras experiencias de hidroponia en el país pero hay gente, por ejemplo, que se aboca solo a la lechuga mantecosa y a la albahaca. La variedad que logramos nos hace únicos a nivel país”, comenta Beltrán. La producción de Hidroflora se puede consumir en el restaurante que la pareja tiene en Bariloche, pero también abastecen a un selecto grupo de restaurantes y hoteles que se interesan por la propuesta orgánica.

“No vendemos a cadenas. Es una decisión personal. Disfruto mucho reunirme con los chefs, preguntarles qué quieren hacer y sugerirles bandejas. Siempre nos piden ‘bandejas con hojas chicas porque es más gourmet” El vivero hidropónico es un ejemplo de que en poco espacio es posible producir un gran volumen de alimentos orgánicos.