A través de una serie de fotos que retrata la lucha de los integrantes de una cooperativa de trabajo para evitar su cierre en la localidad bonaerense de Azul, Michelle Gentile, una argentina de 22 años, ganó el premio más importante del concurso para estudiantes de fotografía de la World Photography Organisation (WPO), del que participaron 500 universidades de todo el mundo.

La joven fue la representante de la escuela de fotografía Motivarte de Buenos Aires, que participó en ocho de las diez ediciones en las que se entregó el premio, de las cuales en cinco llegó a la final.

Unos 250 alumnos participaron de la convocatoria que la escuela abrió en noviembre del año pasado. Había que enviar una fotografía que iba a representar a la escuela. Fue entonces cuando Michelle mandó el autorretrato “Adiós”, bajo la temática que la WPO se había propuesto como disparador: “Recuerdos”.

Después de ser elegida como la mejor de su escuela, la foto de Michelle compitió con otras 500 de todo el mundo y fue seleccionada como una de las diez finalistas. Participaron además de Argentina países como Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Alemania, Japón, Sudáfrica y Malasia.

“La empresa patrocinadora del evento les regaló a los finalistas una cámara fotográfica y les dio una nueva consigna (“Emociones”) con la que tenían diez días para entregar hasta diez tomas acompañadas por un epígrafe. Entre las dos debían contar una historia”, explicó Jonas Papier, director de Motivarte, quien viajó junto a Michelle y a su docente a la premiación en Londres.

Para la nueva consigna, Michelle eligió retratar la historia de una papelera de la ciudad de Azul, de donde ella es oriunda, en la que sus trabajadores luchan para evitar su cierre y mantenerla en funcionamiento.

“No los conocía, pero estaba al tanto de la situación de la fábrica desde hace varios años y tenía planeado hacer algo con ellos. Me pareció una oportunidad ideal porque sabía que iba a ser un trabajo cargado de emociones. No era gente acostumbrada a que alguien le tomara fotos tan de cerca”, explicó Michelle.

“Llegué un día la mañana, les conté los que le quería hacer y despacito los fui convenciendo. Quería que mi trabajo los ayudara a dar a conocer su lucha”.