De familiar, a la Pyme fundada en 2005 por los hermanos Daniel y Ricardo Fuente (productor agropecuario y economista, respectivamente) y su primo Víctor Castro (ingeniero agrónomo con experiencia en la cadena agroindustrial) apenas le queda el nombre: Agroprimus.
Hoy, la firma que nació con el objetivo de agregarle valor a la producción primaria de un puñado de hectáreas, se convirtió en un ambicioso emprendimiento agroindustrial: cuenta con una planta modelo en el Parque Industrial de Tres Arroyos para procesar el maíz pisingallo que siembran sus ocho socios y que exportan a Medio Oriente, Sudamérica y, en menor medida, al mercado europeo.
“Es muy bueno que el productor tenga el desafío de avanzar en la cadena de producción, agregándole valor a la materia prima en el rubro que sea”, dice Daniel, productor de toda la vida y que acumula más de 20 años sembrando maíz pisingallo. Y lo afirma desde la experiencia que le han dado estos años que lleva “del otro lado del mostrador, conociendo los problemas que tienen los otros eslabones”.
Agroprimus surgió como un proyecto familiar para obtener el mejor negocio posible a la hora de comercializar el maíz pisingallo y evitar atarse a los poco beneficios dde contratos con exportadores. Se apuntó así a una integración vertical, que abarca desde la siembra hasta la exportación del pisingallo, pasando por la selección y clasificación de semilla, con buenas prácticas tanto de producción como de procesamiento.

El salto. Pero ante las primeras experiencias los primos entendieron que la inversión que había que realizar para ser una empresa más o menos razonable era bastante importante. “Entonces decidimos abrirlo a todos los productores que formaban parte del grupo CREA Cascallares al que pertenecíamos”, recuerda Daniel.
La decisión de agrandar el pequeño proyecto y convertirlo un emprendimiento agroindustrial de dimensiones se dio a fines de 2007. La planta comenzó a construirse en 2008, tras la compra de otros dos lotes en el PITA y una inversión de alrededor de 1.500.000 dólares. Pero el romanticismo del proyecto chocó con la cruda realidad durante las dos primeras campañas, que fueron muy negativas. La 2008/09 porque la sequía hizo que cuando estaban previstas cosechar 5.000 toneladas de pisingallo, apenas se recolectaron 1.800 toneladas y de muy mala calidad. La 2009/10 porque tentados por el buen precio que se ofrecía, fueron tantos los productores que sembraron pisingallo que destruyeron el mercado.
“La ventaja que tiene Agroprimus es que el grupo de socios no lo ven como un negocio de oportunidad, que sea rentable ya, sino como algo a largo plazo. Y si hay que aportar plata, se aporta. La idea es que funcione y que evolucione. Agroprimus tiene la ventaja competitiva de que la originación de la materia prima es en un 80% propia, de sus socios. Con lo cual te asegurás que la mercadería va a estar bien cuidada y además evitas tener que pelear contra los proveedores”, explica Gonzalo Braceras, el gerente de la firma.

Industria modelo. La planta está totalmente automatizada y cuenta con capacidad de procesamiento de 12.000 toneladas de maíz pisingallo por año. Además, dispone de un área de pesaje, sector de embolsado, galpón de preembarque y un laboratorio de análisis de calidad con equipamiento específico para pisingallo.
En ese sector, la figura principal es el Cretors, una máquina que para cualquier mortal sería una sofisticada pochoclera, y que en realidad es la máxima tecnología para determinar la calidad del maíz pisingallo. Además de tener un costo de más de 10.000 dólares, es lo único importado que posee la planta, que también cuenta con instalaciones de almacenaje de granos con capacidad para 3.600 toneladas, equipamiento para prelimpieza y acondicionamiento.
Una vez descargado en la planta, el maíz pisingallo cumple un controlado proceso antes de ser embolsado. Porque luego de estabilizar la mercadería recibida para homogeneizar el nivel de humedad, se segrega según los parámetros de calidad requeridos, y tras superar varias zarandas y limpiezas, baja a la mesa densimétrica, que es el corazón del proceso, donde por peso específico del grano, más aire que se inyecta de abajo y el balanceo se separan los granos de las impurezas.

Pochoclo. La Argentina es el principal exportador mundial de maíz pisingallo y el segundo productor mundial, detrás de los Estado Unidos. El producto se utiliza íntegramente para consumo humano, a partir de la elaboración del pochoclo.
El grano del pisingallo es redondo, casi de la mitad del tamaño de un maíz común, y su color es entre amarillo y naranja. Y hay tres factores que determinan su calidad: expansión, que está relacionada con el tamaño de pochoclo que ese grano puede formar; explosión, que es la cantidad de granos que son capaces de expandir y formar una palomita; y el K10, que mide el tamaño del grano.
Cada mercado tiene un requerimiento distinto y específico. Así, mientras algunos compradores le dan prioridad al tamaño del grano, otros se lo otorgan al grado de expansión o al color. “Por eso es clave tener capacidad para segregar la mercadería según los distintos parámetros de calidad”, dice Braceras.
Tal lo marca su historia, Agroprimus está en permanente evolución. Así, son varios los proyectos en los que se está trabajando para el corto y mediano plazo. “Por un lado queremos captar el negocio de Europa, que es muy exigente en cuanto a calidad”, explica el gerente. También están abocados en el desarrollo del departamento interno de comercio exterior, “área en la que desde el momento cero venimos siendo acompañados por Ricardo Patrucco, uno de los mejores brokers del país”.
Y por último, y aprovechando las ventajas que ofrece estar dentro de un Parque Industrial, Agroprimus comenzará a ampliar la planta. “El proyecto es hacer una línea de silos adicionales, que va a aumentar un 60% la capacidad de almacenaje para tener la posibilidad de segregar más la mercadería de acuerdo a las distintas calidades. Y también levantar un galpón idéntico al existente para aumentar la capacidad de producción”, cuenta Fuente.
Y pensar que todo empezó como un proyecto familiar…