Un proyecto de la Municipalidad de Crespo, provincia de Entre Ríos, sobre tratamiento de residuos orgánicos por biodigestor, fue seleccionado junto a otras tres propuestas entrerrianas entre diversas iniciativas que formaron parte de una convocatoria realizada a través de la de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de Entre Ríos.

Un biodigestor es un contenedor hermético que permite la descomposición de la materia orgánica en condiciones anaeróbicas y facilita la extracción del gas resultante para su uso como energía. El biodigestor cuenta con una entrada para el material orgánico, un espacio para su descomposición, una salida con válvula de control para el gas (biogás), y una salida para el material ya procesado (bioabono).

Así, la ciudad recibirá el financiamiento del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECYT) mediante la adjudicación de Aportes No Reemolsables (ANR), para la realización de proyectos sustentables destinados a dar solución a problemas sociales y productivos relacionados con el medio ambiente y energías alternativas.

El proyecto para el tratamiento de residuos orgánicos por biodigestor, tiene un costo de 870.000 pesos de los cuales el 70% ($609.000) serán financiados con fondos nacionales provenientes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y el restante 30% ($261.000) será afrontado por el municipio.

El proyecto está dirigido por el secretario de Desarrollo Urbano y Ambiente, arquitecto Omar Molteni, y modificará totalmente el actual tratamiento que se da en Crespo a los residuos orgánicos. Hoy, el único producto que se obtiene es el compost. Pero mediante el biodigestor los residuos orgánicos, además de producir energías renovables (biogás) producirán bioabono, es decir un fertilizante orgánico, mineral que contiene sales solubles con elementos nutrientes.

Con la incorporación del biodigestor también se reducirá la contaminación del aire, al disminuir la emisión de gases al ambiente, controlándose la percepción de malos olores y disminuyendo el efecto invernadero. “También se pretende, a través del nuevo tratamiento que se dará a los residuos orgánicos, evitar la proliferación de plagas y vectores; y a su vez implementar tecnología que produzca energía renovable, la cual dará valor agregado en origen a la materia orgánica”, sostuvo Molteni.

En el predio donde se instalará el biodigestor, de acuerdo al proyecto, se reemplazará la energía eléctrica para el funcionamiento de motores e iluminación del lugar con la energía producida a través de generadores a gas, para que sea un sistema sustentable.