Por Lorena López / Fotos: Marcelo Arias

Cuando el profesor Norberto Pugliese hizo un curso de astronomía se entusiasmó tanto que no descansó hasta averiguar qué podía hacer con eso. “En marzo nos inscribimos en el programa S´COOL (sigla en inglés de Estudiantes que Observan Nubes) que se basa en comparar lo que se ve desde el espacio, con lo que se observa desde la Tierra”, cuenta de un tirón y con alegría el profesor de la escuela Dr. Eduardo Acevedo, en Tapiales, en el populoso partido de La Matanza, en donde trabajan con la Nasa.

“Somos la única escuela pública del país que trabaja en este proyecto de la Nasa”, admite con orgullo. Más de 70 alumnos participan del proyecto que promueve iniciativas como convenios con el Servicio Meteorológico Nacional.

Trabajo cotidiano

Dos veces por día los alumnos recogen datos meteorológicos. Por la mañana, cuando el satélite meteorológico TERRA sobrevuela encima de la escuela, y por la tarde, cuando sobrevuela el AQUA. Los chicos deben estar atentos con el paso del satélite. Para eso deben calibrar al máximo la precisión de los datos de la masa nubosa, la visibilidad y el color del cielo. “También se miden las estelas de vapor originadas por aeronaves y los tipos de nubes”, señala Pugliese como si ahora mismo volaramos por el espacio.

Además, datos de cubierta superficial, como por ejemplo si hay agua estancada o si está lloviendo y, por último,los indicadores atmosféricos otorgados por los instrumentos ubicados en la caseta meteorológica.

“Con la Nasa nos manejamos por e-mail”, dice como si nada sobre el envío de los resultados. La Agencia reúne y analiza los datos de los satélites lanzados por el mundo. 

Florencia Torchelli, de quinto año, dice estar viviendo una experiencia única: “Es un orgullo ser parte de este proyecto y saber que estamos dentro de los mejores colegios del mundo que mandan los reportes y que coincidimos con lo que informa el satélite.

¡Me encanta! 

Así expresa su entusiasmo Micaela Lucca: “Este proyecto significa mucho, me siento orgullosa de la escuela, jamás pensé que íbamos a llegar tan lejos. La verdad es que el profe es un genio, sin él no hubiésemos llegado nunca al Ranking de Oro”. Ignacio Carrizo, también de quinto, se suma a ese sentimiento: “Me siento orgulloso y contento de ser parte de este proyecto en una escuela de mi barrio”.

Participan alumnos de primero a sexto año, divididos en dos grupos por turnos. Se trata de una actividad inclusiva,ya que también participan alumnos con capacidades diferentes. “Este proyecto no tiene fecha de caducidad, así que tenemos el compromiso de motivar a nuestros alumnos para que sigan alguna carrera afín a la meteorología”, se empeña Pugliese.

“En nuestro país hay una necesidad imperiosa de tener más meteorólogos, dada la importancia de la producción agrícola. Incluso desde el Estado hay un impulso a través de becas educativas para carreras vinculadas con las Ciencias de la Atmósfera, y desde nuestro lugar queremos difundir esta posibilidad para el futuro de nuestros estudiantes”, enfatiza.

Con respecto al comportamiento de los chicos, el profe destaca que este proyecto sirvió para mejorar la conducta de algunos alumnos, porque permitió crear un vínculo más profundo y más allá del que se puede establecer dentro del aula en una clase diaria.

Entre las cuatro mil escuelas del mundo que participan, la escuela de Tapiales se ubica entre las más destacadas. “Desde que empezamos a colaborar con nuestros informes hasta hoy estamos en el Ranking de Plata que emite la NASA entre todas las escuelas participantes. En junio estuvimos en el Ranking de Oro”, recuerda.