Las tres obras de Marina Sarmiento son protagonizadas por una mujer de su generación. La primera –donde trabajó junto a Lucía Savloff– se titula Eir; la segunda es Lejos, con Florencia Bergallo; y la tercera Sarmiento, con ella misma como protagonista. Para el caso de Lejos, la directora partió de la hipótesis de que en su cuerpo (como en el de cualquiera) están los cuerpos del pasado. Su protagonista dialogó con El federal sobre una obra que pone en foco un trabajo gestual, de ritmos en las respiraciones y de posturas del cuerpo de la actriz, que le imprime a la puesta una potencia arrolladora.

Lejos es un ejercicio corporal explícito, ¿de qué surge poner el esqueleto teatral como chasis?

Me gusta lo de esqueleto. Lo asocio directamente a radiografía del actor. Creo es una buena metáfora que expresa la propuesta de despliegue de la actriz. El interés de poner el foco en el cuerpo” surge de Marina Sarmiento (la directora,) que es la primera ideóloga de Lejos. Ella es coreógrafo, así que su interés como artista está ligada al cuerpo. La idea de trabajar con el cuerpo de una actriz tiene que ver con que el oficio de actuar, se trata de hacer de otro, hacerse pasar en el cuerpo otros ritmos de pensamiento y otros comportamientos muy distintos a los de uno. Creo que a Marina le resultó interesante la experiencia física y emocional de una actriz como materia prima para comenzar este trabajo. La respiración fue el motor desde primer ensayo y finalmente de la obra. La materia noble desde donde pensar y activar la modificación de un cuerpo, su dinámica, su fugaz identidad hasta la siguiente modificación. A mí la investigación sobre el cuerpo y la expresión y el tiempo en que se crea una imagen, comienza a aparecer otra cosa: lo que está en escena no está pero se deja ver, me apasiona. Lejos en ese sentido tiene algo de antropológico. Si a partir de la respiración (sin la cual no se está con vida) un cuerpo se modifica y se deja modificar es porque hay escucha. Lejos también habla de esa conciencia de estar vivo y de escuchar lo que parece que viene y te toma y que uno puede darse el tiempo que necesite pero lo que viene tendrá que ser atravesado. Nunca hice un trabajo de estas características. Por eso señalo especialmente que es una idea de la directora de la cual me apropié y pudimos crear juntas desde la escena.

Hay un texto inicial, un prólogo que se desconecta apenas entra en acción el cuerpo. ¿Es un texto contenedor para vos? Parece innecesario dado lo que viene luego.

Es un texto introductorio, pero es importante dado que ponerse un vestuario es prepararse para algo. En ese lapso me visto y cuento por qué decidí actuar. Es simplemente un marco para ubicarnos en la idea de un pasado de una actriz que plantea el problema de ser, intentar ser, hacer de. Un problema actoral pero también humano.

Sos una actriz joven y la gente del proyecto también. La obra cruza lenguajes (teatro, danza y performance), ¿te consideras parte de un tipo de teatro que valora más este tipo de lenguaje?

No tan joven, tengo 35 (risas). No me considero parte de ningún teatro en especial y como te decía es la primera vez que hago una experiencia escénica de este tipo. Me parece interesantísimo la problemática de la representación y por supuesto me interesa hacer lectura de los lenguajes en las obras y cuando soy parte creadora, ir por su lenguaje. Sí creo en el híbrido, en los cruces, es de hecho una característica de nuestro tiempo lo cual no significa que haciendo una mezcla y poniéndola en el horno tengas lenguaje. Tengo la sensación de que no diferenciaremos entre bailar y actuar, ser uno y el personaje, decir y cantar. Me encanta. Varios estamos yendo o creyendo que vamos. O mirando por ahí.

La obra es revulsiva y por momentos sos tan arrolladora que das miedo, ¿qué te pasa con semejante metamorfosis?

Tengo muchísimo control sobre lo que hago. El trabajo con la respiración y su devenir cuerpo lo trabajamos desde hace un año y medio: desde el primer ensayo. En un punto se volvió una habilidad, una técnica, pero que indiscutiblemente involucra a la respiración que es algo tan común a todos. Se vuelve exasperante por momentos porque justamente se despierta esa conciencia de lo fundamental que es respirar (si no, no vivo). Eso opera inconscientemente en cualquiera. A mí me pasa que me voy escuchando, que tengo una dramaturgia de la respiración pero luego siempre hay modificaciones, cosas que aparecen, que me sorprenden. Respirar con ese nivel de conciencia es encender un motor que parece que no va a parar:  toda la fueza nace de ahí es increíble. Yo siento que puedo estar ahí para siempre. Pero al otro día quedo muy estimulada, o sensible, no débil, pero si la sensación de que me hice un viaje,

¿Con qué transformación personal soñas?

Qué hermosa pregunta (piensa). Me gustaría poder en la vida tener la paciencia y la inteligencia emocional que a veces puedo lograr en la escena. En este momento estoy atravesando una transformación personal, mi sueño seria poder bancármela, creo que además es la forma de crecer como persona y actriz.

Lejos se exhibe todos los jueves a las 21 en teatro Beckett, Guardia Vieja 3556, Caba. Hasta octubre.