Por Leandro Vesco

Clementine y Adrien salieron hace unos días de Paris y llegaron a Brasil, compraron un ultraliviano acuático y desde allí comenzaron a bajar por el continente hasta aterrizar el lunes en Carhué, ciuidad del sudoeste de Buenos Aires. Su idea es la de recorrer todo el mundo en tres años canjeando horas de vuelo para ayudar a promover actividades que tengan que ver con el cuidado del medio ambiente.

Queremos conectarnos con organizaciones ambientalistas y con científicos argentinos para poder trabajar  en conjunto y enriquecer nuestra experiencia“, comenta Adrien. Ambos son una pareja que hace un año se casaron pero hace mucho más están viajando, ya en el año 2012 hicieron un viaje de un año y medio visitando 15 ciudades de todo el mundo. Preocupados por el medio ambiente, decidieron dar un paso adelante y actuar. Se movilizaron y entendieron que la clave para activar un cambio es involucrando la propia vida.

Desde el aire vemos que la gente se aleja del medio ambiente, viviendo todos juntos en la ciudad“, reflexiona Clementine. Ellos viven la vida desde las nubes y pueden tener una visión más clara de la naturaleza, del desmonte, del monocultivo y de todo el daño que le estamos haciendo a la naturaleza. 

Hace unos años atrás crearon la ONG Wings for Science, y a través de ella generan ideas y proyectos, siempre apostando por la ciencia y la ecología. Clementine Bacri es abogada, tiene 31 años y Adrien Normier es ingeniero y piloto. Llegaron a Argentina volando con su pequeño ultraliviano, que no tiene instrumentos de nevegación, así que sólo pueden volar de día y a poca altura. Tiene una autonomía de siete horas, y algo a su favor: es acuático y pueden bajar en lagos o cauces de agua. 

Carhué es una ciudad de diez mil habitantes, en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, conocida por ser la Capital Provincial del Turismo Termal, y por tener las ruinas de la Villa Epecuén, un pueblo balneario que quedó bajo las aguas de la laguna Epecuén en 1985 y que desde hace unos años ha vuelto a emerger atrayendo la atención de miles de turistas, realizadores y ambientalistas del mundo que desean conocer unos de los ecosistemas más raros del mundo: las aguas de la laguna tienen diez veces más sal que el mar, por lo que se produce la flotación natural, sólo superado por el Mar Muerto en su composición salina, en la laguna Epecuen vive la tercera colonia de flamencos rosados de Sudamérica.

“Estamos interesados en conocer la historia de Epecuén y a su vez, conocer más sobre los flamencos y su preservación” Desde el aire filman las áreas donde vuelan y desde tierra completan el trabajo haciendo entrevistas con especialistas del área investigada. Luego estos documentales los cuelgan en su página web pero también los dan para la comunidad que visitan. “El objetivo es llegar a los niños, mostrarles estos trabajos en las escuelas. Ellos son el futuro

Se quedan en Carhué un día, pues están alertas a las condiciones climáticas que deberán afrontar en su ruta de vuelo. De aquí volarán hasta Puerto Madryn, después hasta Comodoro Rivadavia y finalmente llegarán a Ushuaia, el fin del mundo los espera. Allí se veran con glaciólogos, pero antes de arribra a a Isla, primero deben pasar la tierra incognita, la Patagonia con sus indomables vientos. Clementine y Adrien están construyendo sus destinos cada día, en cada vuelo y cada horizonte que ven es una aventura más que viven. Vuelan porque desean un mundo mejor. Sólo piden a cambio, un lugar donde pasar la noche. Si alguien en el país los cruza, no dude en darles alojamiento. Son buenas personas.