Por Leandro Vesco – Fuente y fotos: Telam

La pelea por el agua del Atuel continúa. Un grupo de pampeanos autoconvocados se concentró esta tarde en la Casa de Mendoza en Capital Federal para realizar el tercer “botellazo”, que se realiza todos los años, en reclamo por el río Atuel, cuyo cauce fue cortado por esa provincia cuyana hace más de 60 años y condenó al oeste de La Pampa a la desertificación y a su población al éxodo forzado.

Los jóvenes forman parte de la Asamblea de Capital Federal en Defensa de los ríos pampeanos, que tiene sedes también en distintas localidades de la provincia de La Pampa, y el objetivo del “botellazo” -un acto simbólico que consistió en el golpeteo de botellas vacías en reclamo por el agua robada- fue “seguir visibilizando la problemática para recuperar nuestros derechos”, sostuvo Alejandro Aymú, participante de la Asamblea.

“Mendoza tiene una política hídrica basada en el robo del agua del Atuel”, pero luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación haya aceptado la demanda que presentó La Pampa contra Mendoza en reclamo por el agua, “estamos logrando hacer visible cada vez más esto” En 1987 la Corte Suprema falló a favor de La Pampa, declarando al río interprovincial, pero el tema se mantuvo escondido a nivel nacional, por suerte y gracias a la insistencia del pueblo pampeano, principal afectado, aquel ruego hídrico de casi un siglo está encaminado a hallar la anhelada justicia.

“Van cambiando las generaciones y hoy hay más consciencia sobre las problemáticas ecológicas”, sostuvo Cristian Accattoli, otro miembro de la Asamblea. Previo a la torrencial lluvia que impidió la realización de un recital que se iba a hacer frente a la Casa de Mendoza, ubicada en Callao 441, los jóvenes agitaron botellas y realizaron cánticos en defensa del río, que fue definitivamente cortado en 1947, cuando La Pampa aún era territorio nacional.

Mendoza desde 1949 viene incumpliendo con la resolución que creó Perón al exigir que esta provincia realice sueltas anuales de agua para que el Atuel vuelva a humedecer el desierto pampeano creado por su ausencia. Al parecer, la tierra va llamando al agua o viceversa, pero lo cierto es que una fuerza que nace del primitivo deseo humano de estar en contacto con el agua está logrando torcer con una centuria de injusticia burocrática y política.